En Tiwanaku celebran 20 años del retorno del monolito Pachamama o Bennett

El cronograma de actividades se inicia hoy 19 de marzo con un ritual en la plaza Tejada Sorzano de la ciudad de La Paz y un seminario en línea denominado “20 años del retorno del gigante de Tiwanaku”.

monolito Bennett

Fuente: ANF



La celebración por los 20 años del retorno del monolito Pachamama o Bennett a Tiwanaku se prolongará por tres días con rituales, distinciones, un seminario en línea y la ceremonia milenaria del equinoccio de otoño.

“Una de las primeras ideas que esgrimíamos hace dos décadas fue que las cosas deben estar en su lugar de origen y una pieza tan importante como el (monolito) Bennett no podía estar lejos del sitio donde había sido creado”, afirmó el arqueólogo Oswaldo Rivera que lideró el Comité de Traslado junto con la arquitecta Tatiana Siles y el viceministro de Cultura, Antonio Eguino.

Dijo que, el haberlo traído a la ciudad de La Paz representaba una “mutilación cultural, fue como si le hubieran cortado una parte a Tiwanaku”.

El cronograma de actividades se inicia hoy 19 de marzo con un ritual en la plaza Tejada Sorzano de la ciudad de La Paz y un seminario en línea denominado “20 años del retorno del gigante de Tiwanaku”.

Mañana 20 de marzo a partir de las 15:00 horas el acto ceremonial de la “wajt’a” u ofrenda por el retorno del monumento arqueológico, se cumplirá en el Museo Lítico de Tiwanaku y con un “sahumado de hierbas aromáticas” se recibirá a las autoridades invitadas.

La madrugada del 21 de marzo otra ceremonia en el complejo arqueológico iniciará el ritual del equinoccio de otoño del hemisferio sur, junto con el Consejo de Ayllus y Comunidades Originarias de Tiwanaku (CACOT) y el Gobierno Autónomo Municipal de Tiwanaku.

Daños

Rivera que participará de la celebración, detalló que la estela Pachamama o monolito Bennett de piedra arenisca con aproximadamente 20 toneladas de peso de piedra y una altura de siete metros, al encontrarse al aire libre (durante 69 años) en la ciudad de La Paz, estuvo expuesta a la contaminación de miles de automóviles que impregnaron una capa de hollín sobre su superficie de 36 metros cuadrados con iconografía tallada.

“Los excrementos de las palomas le ocasionaban un mayor daño químico”, agregó. Además de haberse evidenciado 23 impactos de proyectiles de diferentes calibres de armas de fuego, que incluso le desprendieron parte del rostro.

Explicó que se encontraba en un lugar donde no se podía conservar en las mejores condiciones, y el ciclo de calor-frío por el que atravesaba con el registro de temperaturas elevadas en el día y que disminuían considerablemente por las noches, ocasionaba una afectación en la piedra arenisca.

En 2001 se iniciaron los trabajos de diagnóstico, evaluación, limpieza y conservación del monolito Bennett, posteriormente la pieza fue sometida a un proceso de desalinización y limpieza, y antes de su traslado a Tiwanaku el 16 de marzo de 2002, atravesó por un tratamiento de biomineralización para conservarla y consolidarla.