Sobre México y Bolivia

López Obrador muy pronto repudió la guerra de Putin contra Ucrania. México ha sufrido 4 agresiones, dos de Francia, dos de los EEUU, por lo que su línea pacifista está en contra de toda agresión. Contundente y claro el rechazo total a la agresión. Bolivia ha sido 5 veces agredida y su territorio cercenado. La más cruel y lacerante se produjo aquel malhadado 14 de febrero de 1879 cuando Chile agredió con las tropas del Coronel Sotomayor y tomó posesión de Antofagasta despojándonos de esos invalorables 400 kilómetros de costa al Pacífico. Contrariamente a México, Bolivia aplaude y apoya la horrenda agresión de Rusia a Ucrania, que ya produjo varios miles de muertos, más de dos millones de refugiados e incontables daños al agredido.

Resulta imposible admitir los argumentos que el Jefe de Estado esgrime para justificar su apoyo a Rusia rompiendo la línea pacifista marcada en la CPE y  perdona la agresión de Chile, apoyando la inhumana conducta de Vladímir Putin en la Tribuna de la ONU cuando su delegado vota por la abstención en lugar de la condenación del flagrante atropello copia de Hitler en los inicios de la 2GM.



José María Cabrera Dalence formula La lección de México para Bolivia y ofrece en pocas líneas los 6 motivos expuestos en el Consejo de Seguridad de la ONU por Juan Ramón de la Fuente. Reivindica el Derecho Internacional con la proscripción del uso de la fuerza en la solución de conflicto entre naciones que determinó el voto de 141 estados contra Rusia. Recordó el embajador las 4 agresiones mencionadas ya por AMLO, el articulista refiere la invasión de Chile para despojarnos del Litoral.

México alude a la Conferencia de San Francisco en 1945, semilla de la ONU y su carta fundamental que señala expresamente las vías pacíficas para la resolución de los conflictos, histórica conferencia convocada a iniciativa de México en que también participó Bolivia como uno de los pocos estados fundacionales de la organización mundial.

Cabrera Dalence que fuera Procurador del Estado, puntualiza estos fundamentos esgrimidos por el embajador de la Fuente plenamente válidos para Bolivia y que ponen en evidencia el tremendo y vergonzoso error de la Cancillería y que nos ha colocado en complicidad ante los crímenes de lesa humanidad contra la Paz, crímenes que ameritan un nuevo Núremberg para condenar a Putin por los padecimientos de Ucrania y de toda su población civil.

Resulta evidente que el grave desliz de la Administración Arce tiene que ser corregido prontamente por la dignidad de la Patria.

 

Mauricio Aira