¿Cómo hacer que las ciudades sean climáticamente neutrales?

Para luchar contra el cambio climático, las ciudades, que emiten la mayor parte de los gases contaminantes, deberían transformarse en ecosistemas limpios, afirman expertos.

Nueva York, Estados Unidos.

Nueva York, Estados Unidos.



Alrededor del 85 por ciento de la humanidad vivirá en ciudades en el año 2100. Muchos vivirán en megaciudades de más de 10 millones de habitantes. Pero estas junglas urbanas son asesinas del clima: las ciudades, que son construidas con acero y hormigón, y son sostenidas con petróleo, carbón y gas, son responsables de alrededor del 75 por ciento de las emisiones mundiales de CO2.

Según un último informe de la ONU, las emisiones de los edificios urbanos -tanto en funcionamiento como durante su construcción- han aumentado alrededor de un 50 por ciento desde 1990. Esto significa que el sector debe ser descarbonizado rápidamente si se quiere mantener el calentamiento global dentro de los 1,5 grados centígrados.

Las emisiones urbanas podrían reducirse casi a cero en 2050 si las ciudades funcionaran con energías renovables, los edificios se volvieran energéticamente eficientes y el transporte se electrificara. La ecologización de las ciudades también capturará CO2 y ayudará a combatir las emisiones de efecto invernadero, especialmente problemáticas en las grandes metrópolis. El sueño de una ciudad climáticamente neutra, según expertos, con un nivel de emisiones muy bajo o nulo, todavía se puede alcanzar, ya que alrededor del 60 por ciento de los edificios que formarán parte de las ciudades en 2050 aún no se ha construido.

En algunas ciudades como París (en la foto) ya se han realizado experimentos de barrios sostenibles.

En algunas ciudades como París (en la foto) ya se han realizado experimentos de barrios sostenibles.

Las ciudades podrían liderar la lucha

Las ciudades pueden ser un microcosmos de mitigación exitosa del cambio climático, según Rogier Vandenberg, director global interino del Centro Ross para Ciudades Sostenibles del Instituto de Recursos Mundiales, una organización sin ánimo de lucro con sede en Estados Unidos.

«Las ciudades ofrecen una gran oportunidad debido a la enorme concentración de personas, lo que significa que se puede descarbonizar a mayor escala. La solución está en las ciudades», dice Vandenberg. Sin embargo, aún quedan desafíos importantes, principalmente en la creación de un cambio hacia ciudades compactas y de alta densidad, con personas que vivan más cerca unas de otras y que reduzcan la necesidad de utilizar automóviles. El objetivo sería poder llegar a todos lados a pie o en bicicleta en 15 minutos.

A raíz de la pandemia, ya se han realizado experimentos en ciudades como Melbourne y París para reducir el tiempo de los desplazamientos y permitir que la gente viva y trabaje en una misma área. «Sabemos desde hace décadas que las ciudades pueden funcionar mejor, ser más limpias, más sostenibles y más equitativas, si se crean servicios cerca de donde vive la gente», sostiene Vandenberg.

Una Zona de Aire Limpio hace cumplir las normas de bajas emisiones en la ciudad de Bath, en el Reino Unido.

Una Zona de Aire Limpio hace cumplir las normas de bajas emisiones en la ciudad de Bath, en el Reino Unido.

Una nueva visión urbanística

Pero esto requerirá una planificación urbana audaz, que se aleje del crecimiento horizontal, evidente en muchas grandes ciudades del mundo. «Hay que pensar realmente de forma diferente cómo se planifican y reorganizan las ciudades», dice el experto.

El acceso equitativo a un transporte urbano eficiente y electrificado también será fundamental para que las comunidades urbanas más pobres se transformen en ciudades climáticamente neutrales. Los ciudadanos de países de bajos ingresos gastan actualmente alrededor del 35 por ciento de sus ingresos en transporte, en parte debido a la dispersión urbana y a la falta de acceso a la vivienda en las zonas donde la gente trabaja, según Vandenberg.

El Centro Ross para Ciudades Sostenibles, cuyo objetivo es apoyar la neutralidad climática en las ciudades para 2050, se enfoca en parte en la electrificación del transporte urbano en ciudades africanas de rápido crecimiento. La digitalización de las infraestructuras de transporte también será clave en el esfuerzo por ajustar mejor la disponibilidad del transporte a las necesidades de las personas.

Pero, aunque el transporte es responsable del 20 por ciento de las emisiones de las ciudades, recuerda Vandenberg, el gran problema siguen siendo los edificios, que emiten tres veces más carbono. Frente a ello, sería necesario un mayor apoyo de los inversionistas para construir edificios de bajas emisiones y adaptar otros para mejorar la eficiencia energética. En este último aspecto, Vandenberg advierte que es necesario comprender mejor los beneficios para la economía: «Actualmente, el mayor número de puestos de trabajo por cada millón de dólares invertidos se encuentra en la rehabilitación de edificios».

(ct/ms)

Fuente: dw.com