El ‘cuento del tío’, ‘pepitas de oro’ y ‘maletas retenidas’, trucos viejos que aún cobran víctimas

Policía expone los elementos que usaba un hombre, de nacionalidad peruana, que estafaba con el cuento de las “pepitas de oro”. RADIO KANCHA PARLASPA
Policía expone los elementos que usaba un hombre, de nacionalidad peruana, que estafaba con el cuento de las “pepitas de oro”. RADIO KANCHA PARLASPA

Con trucos viejos, timadores siguen cobrando víctimas. En Cochabamba, tres adultos mayores han sido estafados recientemente con el cuento de las “pepitas de oro” y perdieron en total 51 mil dólares y tres mil euros. Uno de ellos tenía 40 mil dólares, ahorro que se llevaron los “expertos cuentitas”.

Fuente: Opinión

El “cuento del tío” es un tipo de estafa conocido en Bolivia y otros países donde se aprovechan de la codicia de las personas que no miden las consecuencias ante la promesa de hacer dinero fácil. Los autores tienen una gran capacidad para actuar y cuentan una “historia creíble” logrando llevarse, en muchos casos, todo el dinero que juntaron los incautos en años de trabajo.



Las experiencias de los estafados son similares.

LAS “PEPITAS DE ORO”

Una de las víctimas contó que fue interceptada por una persona que le pidió ayuda porque supuestamente había llegado del área rural con “pepitas de oro” y buscaba compradores. En ese momento, se aproximó una mujer, cómplice del timador, que se mostró interesada y propuso al “incauto” que junten sus ahorros para comprar el “tesoro” que comercializarían a un precio más alto. Vio que ella entregó su dinero al vendedor y, de esa manera, se animó a ser parte del “negocio”. Los llevó hasta su domicilio, otros incluso van a una entidad bancaria, e hizo la entrega de la plata quedándose con la bolsita de las “pepitas de oro” que resultaron ser piedras pintadas.

Otro afectado refirió que un hombre se le acercó preguntándole por una persona que le había dicho que vivía en esa zona. La víctima no sabía de quién le estaba hablando, pero quiso ayudarlo porque el “cuentista” le dijo que acababa de llegar del campo con una bolsita de “pepitas de oro” que iba a entregar a un ingeniero. Le contó que tenía problemas económicos y que únicamente había salido de su pueblo para concretar la venta. El estafador se mostró preocupado porque supuestamente no daba con la dirección del interesado y le expresó que temía ser víctima de delincuentes que le arrebataran la bolsa.

Entonces, el timador le pidió ayuda para guardar las “pepitas de oro”, pero le dijo que debía ser en el lugar más seguro posible porque no confiaba ni siquiera en la Policía. La víctima lo llevó a su casa y le ofreció poner la bolsita, con el “tesoro”, en una caja donde ponía todos sus ahorros. El estafador puso el paquete, con piedras pintadas de color oro, y aprovechándose de la confianza de la persona que le tendió la mano hizo el “cambiazo”, es decir, cambió la plata por unos billetes falsos para no levantar sospechas hasta retirarse del lugar no sin antes concretar el fraude.

Al menos unos seis casos de estafa bajo esta modalidad se han registrado en lo que va de este año, en Cochabamba, informó el director departamental de la Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen (FELCC), Ronald Tapia. A finales de febrero, la Policía capturó a un hombre, de nacionalidad peruana, por estafar a una adulta mayor, de 72 años, 29 mil bolivianos con el cuento de las “pepitas de oro”. Los investigadores secuestraron las pertenencias del extranjero, entre ellas 16 pepitas doradas, billetes falsos, bolsitas de tela, talonarios, tarjetas de débito y sus documentos personales.

Tapia dijo que hay víctimas que aún caen en estos trucos antiguos, pese a que sus modus operandi han sido socializados. La FELCC de Cochabamba recibe cada semana en promedio 8 a 10 denuncias por estafa de distintos tipos, entre ellas el de la “maleta retenida” y el de “bonos y canastas”. También hay bandas que operan a través de las redes sociales ofreciendo vehículos, mercadería, trabajo, cursos e incluso servicios sexuales. Les piden que depositen un porcentaje del monto total como garantía, pero no reciben el producto por el que estaban interesados y pierden el dinero adelantado. Muchos de estos casos ni siquiera llegan a dependencias policiales porque las víctimas hacen transferencias de 100 bolivianos o algo más y, como no son montos sumamente elevados, lo dan por perdido sin presentar una demanda porque consideran que eso les tomará tiempo y dinero.

EL “BILLETE DE LA LOTERÍA”

Este tipo de estafa es menos común, pero se han dado en otras ciudades hace algún tiempo. El timador, que dice haber llegado del campo o finge alguna discapacidad, suele aproximarse a la víctima para contarle que se sacó el premio de la lotería, pero que no conoce la ciudad. Le pide que le acompañe al banco para cobrar el dinero y le ofrece a cambio darle una recompensa. En el trayecto, son interceptados por un tercero, a quien el estafador también le solicita apoyo. Esa persona sugiere que la víctima y él pongan cierto monto económico como garantía para no engañar al que estaba pidiendo colaboración para cobrar el “billete de la lotería”. Convencen al afectado de entregar su plata, incluso algunos van por el dinero hasta sus casas, y lo guardan en una billetera.

Finalmente, le entregan la billetera donde guardaron la plata diciéndole que se quede con la cartera que trae suerte y se retiran, pero cuando la víctima decide sacar su dinero se percata que dentro solo hay papeles. También se han registrado denuncias donde estafadores traman sorteos engañosos y piden dinero para que los supuestos ganadores puedan cobrar el premio aprovechándose de la buena fe de las personas y su situación económica.

LAS MALETAS RETENIDAS

El cuento de las maletas retenidas es otra modalidad de fraude que usan los delincuentes. Ellos se hacen pasar por un amigo o un familiar que vive en el extranjero, al que antes le han suplantado la identidad en redes sociales. El estafador contacta a la víctima a través de Messenger o WhatsApp para contarle que tuvo problemas para viajar al país, pero que sus maletas, que contenían celulares, laptops u otros equipos costosos, llegaron al aeropuerto y están retenidas por lo que pide ayuda para recogerlas. Proporciona el número de un supuesto funcionario de Aduana, del servicio del Aeropuerto, del encargado de bodegas o de alguna aerolínea para convencer de que su versión es real. Al entrar en contacto con esa persona, este envía credenciales y fotografías falsas e indica que para recoger el equipaje debe hacer un depósito económico a una cuenta generalmente de Tigo Money presuntamente para cubrir el costo del guarda equipaje y los trámites de entrega.

El delincuente que se hace pasar por un amigo o familiar ofrece regalar un celular o una laptop para persuadir a la víctima, pero después de realizar la transferencia que varían entre 1.500 a 2.400 bolivianos o más el solicitante y el supuesto funcionario desaparecen y te bloquean los mensajes y llamadas.

Tapia acotó que hacen operativos en el aeropuerto puesto que han conocido que delincuentes han llegado a presentarse a esas instalaciones para recibir el dinero. La Policía recomienda a la gente que reciba un mensaje similar a lo descrito haga caso omiso o se comunique directamente con el familiar o amigo para consultar sobre esa situación. No debe brindar datos personales ni enviar fotografías de su cédula de identidad u otros documentos.

LOS BONOS Y CANASTAS

Estafadores se hacen pasar por instituciones y ofrecen bonos y canastas. “Programa por nuestra Bolivia le comunica que su número telefónico tiene un bono y una canasta familiar”, dice el mensaje que le llegó a una joven a su WhatsApp hace unos meses, en Cochabamba. Se trata de un modus operandi que los estafadores comenzaron a aplicar cuando comenzó la pandemia aprovechándose de las necesidades de las familias.

El número del que le escribieron tenía como foto de perfil el escudo de Bolivia y decía Ministerio de la Presidencia, aunque el estafador, en una llamada por WhatsApp, se identificó como funcionario del Ministerio de Gobierno. Le ofreció un bono de 10 mil bolivianos y una canasta familiar valuada en hasta dos mil bolivianos.

La denunciante dijo que la oferta le pareció “sospechosa y se dio cuenta que era falsa”. Sin embargo, se mostró interesada ante el estafador y pidió más datos para acceder a ese supuesto beneficio brindando datos falsos hasta que le solicitó su dirección, información sobre cuántas personas vivían en su domicilio y quiénes estaban en ese momento en casa, y una fotografía de su cédula de identidad. Le dijeron que debía mantenerse en la llamada para que sea rastreada y se concrete la entrega del premio e incluso nombró algunos medios de comunicación que cubrirían el evento con la intención de convencer a la víctima de que todo era real.

La FELCC, a través de su página en Facebook, alertó desde 2020 que estafadores estaban operando a través de WhatsApp y aprovechándose de la crisis sanitaria. Acompañaron la publicación con unas fotografías donde el número 78130506, misma línea que contactó a la joven que denunció el caso, ofrecía el bono y canasta familiar a otro ciudadano en La Paz. El estafador para convencerlo de que se trataba de algo serio envió fotos de una cédula de identidad.

Según el director de la FELCC de Cochabamba, al menos tres de cuatro denuncias por estafa de distinto tipo son esclarecidas y la que falta continúa en investigación.

EL 90% DE LAS VÍCTIMAS SON ADULTOS MAYORES

El director de la Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen (FELCC) de Cochabamba, Ronald Tapia, informó que el 90% de las víctimas del cuento de las “pepitas de oro” son adultos mayores. En la última semana, se registraron tres estafas de 5 mil dólares, 6 mil dólares y 3 mil euros y 40 mil dólares. Acotó que hace un mes se reportó otros dos casos bajo la misma modalidad donde las víctimas perdieron 15 mil y 20 mil dólares.

Para Tapia, las personas, mayores de 65 años, son fáciles de captar y, por ese motivo, los delincuentes los interceptan y los convencen de entregar los ahorros de toda su vida.

“La forma de operar (de estas bandas) es el mismo. Una persona que anda ofertando supuestas ‘pepitas de oro’ capta a una persona mayor. En eso, se aproxima otro supuesto interesado y entre ambos convencen a la víctima para que saque su dinero y le entregan las pepitas falsas para que pueda vender a un precio más alto. Los delincuentes hacen el cambiazo”, manifestó.

Ante esta situación, pidió a los hijos que hablen con sus padres sobre estas modalidades de estafa para que no sean víctimas de timadores que se apropian de su dinero. “Debemos ser desconfiados ante esas ofertas tentadoras. Hay que ser cauto y evitar que se sigan dando estos casos porque detrás está el sacrificio que hacen las víctimas para ahorrar y estamos hablando de montos altos (…). No es posible que se hayan conocido tantos hechos y se ha dado consejos preventivos, pero aun así hay gente que sigue cayendo en estos cuentos”.

Acotó que estos hechos se han registrado, de igual manera, en distintas zonas de Cochabamba. La Policía continúa investigando las denuncias que aún no se han esclarecido y buscan dar con los autores.