Carlos Valverde: «Evo esperaba que Kaliman dé golpe de Estado y luego le entregue el poder»

Octubre 2019. Fraude y después… es el título del nuevo libro del periodista y analista político Carlos Valverde. El volumen de 900 páginas narra los antecedentes y las consecuencias de las elecciones en Bolivia en octubre de 2019 y estará en librerías el pais desde el jueves 26 de mayo.

Entre las tesis que Valverde lanza en su libro está que Evo Morales esperaba que William Kaliman, entonces comandante de las FFAA, dé un golpe de Estado. Cuestiona también el rol que jugó en esa coyuntura Luis Fernando Camacho.



De esos y otros elementos habla Valverde en esta entrevista con Los Tiempos.

—¿Cuáles son los materiales y las fuentes que consultó para escribir un volumen de 900 páginas?

—Yo leí casi toda la literatura que salió sobre los 21 días, pero para mí son más porque Cochabamba y La Paz tuvieron 10 a 12 días más.

Leí todos los análisis, todos los libros que habían salido hasta antes de mi publicación con relación al tema de los 21 días. Aparte de eso fui guardando todas las cosas que iban saliendo durante esos 31 días.

Llegué a juntar 75 mil links que fui leyendo y seleccionando y clasificando el tema.

Me di cuenta de que no tenía sentido escribir sobre los 21 días, era insuficiente; tenía que hacer un antes y un después. Entonces me fui hasta el 21 de febrero de 2016, el día del referendo, cuando se le dijo no a Evo Morales.

Ese hecho es lo que desencadena todo y ahí empieza mi libro, hasta el día en que Luis Arce gana las elecciones.

—¿Por qué precisamente hasta esa fecha?

—Porque el 18 de octubre de 2020 fue la única elección en la que Evo Morales no participó en 31 años. Morales hizo actividad política durante 31 años; ahora ya no, sólo berrea por todo y por nada sin ninguna importancia.

Él (Evo) fue candidato de manera ininterrumpida desde 1989, pero la primera vez que logra un curul de diputado es con Izquierda Unida, con Alejo Véliz y Marcos Domic, recién en 1997. Y ahora se cierra con él un ciclo político importante.

—¿Qué hitos importantes de este momento histórico analiza en su libro?

—Desde el 21F hasta el fraude electoral. Se habla de quiénes hicieron el fraude, la llegada de los mexicanos. Se habla absolutamente de todo. Se analiza el gobierno de Jeanine Áñez, la irrupción de Luis Fernando Camacho. Ahí está todo lo que ha ocurrido en el país desde el 21 de febrero de 2016 hasta 2020.

—Además de esta documentación histórica que cita en su libro, ¿Qué elementos nuevos puede mencionar de esta etapa como resultado de su investigación?

—Hay bastante. Por ejemplo, sostengo que Evo Morales intentó por todos los medios hacer un golpe de Estado a través del entonces comandante de las Fuerzas Armadas, William Kaliman. Morales pensó que podía ocurrir lo mismo que con el expresidente Guido Vildoso en 1982.

Por eso Morales juega hasta el último a que el Tribunal Supremo Electoral dé el resultado de la elección para después recién renunciar. No es por la presión en las calles; es por el antecedente de 1982.

En 1982, cuando Vildoso toma la presidencia, decide reponer el Congreso de 1980 y que los políticos sean los que determinen, en función al resultado de la elección de ese año, quién va a ser el presidente.

Y Evo Morales toma ese dato y espera a que Kaliman dé el golpe de Estado para que después de tres o cuatro meses le entregue nuevamente la democracia al país y que se reponga como presidente al candidato que había ganado la última elección. Y ése era él.

Pero Morales no imaginó que los militares decidan no dar el golpe de Estado. Ellos sabían lo que pasó con los militares que habían estado a favor de Gonzalo Sánchez de Lozada en 2003, que terminaron presos por las muertes que ocurrieron ese año.

Un golpe de Estado pudo haber generado una situación de violencia y al final el destino de los autores, los militares, sería la cárcel. Yo sostengo que Morales buscó eso y no le dio resultado.

Otro elemento nuevo del libro es por qué Luis Fernando Camacho sostuvo durante la crisis de 2019, luego del fraude, que se conforme un “gobierno de notables” y que renuncien todos. En el fondo era una convocatoria a que los militares dieran un golpe de Estado.

Y eso lo dije ya en 2019, cuando Camacho pedía una “junta de notables”. Cuestioné con qué derecho pedía eso. La democracia se resuelve con democracia.

—A manera de conclusión, ¿en su libro usted sostiene que lo que ocurrió en 2019 fue fraude electoral o golpe de Estado? 

—Yo digo que fue fraude electoral porque se contrató gente especialmente para eso, estuvieron los mexicanos aquí.

El fiscal Juan Lanchipa no quiso dar lugar a la versión de la propia Policía boliviana con relación a la presencia de los mexicanos.

Y, claro, pudo también haber sido golpe si los militares le daban gusto a Evo Morales.

Analizo varios documentos, incluido el que encargó la Fiscalía al equipo del español dirigido por Juan Manuel Corchado.

Otra cosa que llama la atención es que Arce Zaconeta nunca fue a la Organización de Estados Americanos a decir que en el país hay especialistas y que quiere confrontar con el documento emitido por los expertos de ese organismo internacional, porque sabe que va a perder.

El único documento válido hasta el momento es el emitido por la OEA y a ése no han podido rebatir y ahí dice que hubo fraude. No hubo golpe porque los militares no le dieron gusto a Evo Morales.

Pero lo que falta conocer, y en el libro lo digo, es el rol de Luis Fernando Camacho y su padre en esos días. ¿Qué quiso decir Camacho en esos días cuando afirmó “mi papá ya arregló todo con los militares”?, eso no esta claro.

Para mí, no hubo golpe, pero tampoco se puede condenar judicialmente una intención. Pero las palabras de Camacho son muy raras, ¿qué quiso decir?

—¿Qué opina de las publicaciones que defienden la tesis de que sí hubo golpe de Estado?, incluso exministros de Evo Morales como Juan Ramón Quintana y César Navarro y otros han escrito sobre el tema.

—No es nomás decir sí hubo golpe; que presenten pruebas. ¿Dónde hubo golpe?, ¿Quién lo hizo? ¿O van a decir que los militares hicieron golpe para que doña Jeanine Áñez sea presidenta?, ¿O que Áñez hizo el golpe sabiendo que tendría un Parlamento adverso? ¿A quién le cabe eso en la cabeza?

Tienen que respetarse un poco más los que mantienen esa tesis, porque no encaja en ninguna lógica. El que ha estudiado algo, el que ha vivido la política como la hemos vivido Quintana, Navarro y otros (porque somos de la misma generación), si se respetaran un poquito, no dirían las imbecilidades que están diciendo, porque eso es insostenible.

Lo que yo estoy diciendo es comprobable, es decir, sí se puede probar que hubo fraude porque lo respaldan la OEA, la Unión Europea y varias instituciones.

Ahora, se puede ganar la batalla con la opinión pública con mucha plata, eso es otro cantar. Pero no hay la más mínima posibilidad de probar que hubo un golpe de Estado de parte de Áñez.

En noviembre de 2019, Áñez estaba cuidando una rotonda en Trinidad y en las tardes jugaba voleibol. No hay absolutamente nada. Ella usó un mecanismo constitucional que ya lo había usado incluso la propia gente del MAS.

Además, fue el propio actual ministro de Gobierno, Eduardo del Castillo, el que preparó la sesión en la que Áñez asume la presidencia de la Cámara de Senadores y por rebote le toco la presidencia de Bolivia.

Que el gobierno de Áñez no fue el uno hubiera deseado, que no fue un buen gobierno, eso es otra cosa. Pero golpe no hubo. No existen los golpes constitucionales.

Fuente: lostiempos.com