Rescatista habló con Cabezas para recuperar el auto robado y otro le pidió dinero

El vehículo chileno robado fue dejado durante una noche con la puerta entreabierta y con las llaves en su interior.

El momento del contacto telefónico con Cabezas. Foto: Captura/Meganoticias.

Fuente: La Razón



POR EDWIN CONDORI

LA PAZ

La segunda parte del reportaje chileno, sobre el lucrativo negocio de la venta de autos robados que involucra a algunos policías bolivianos, devela que el teniente coronel Raúl Cabezas Pantoja, exjefe de la Policía de Frontera en Uyuni, conversó vía teléfono con Hugo Bustos, líder del Grupo de Búsqueda de Vehículos (GBV), para “devolver” el motorizado robado que estaba en uno de sus presuntos domicilios en Santa Cruz y que fue ubicado gracias a su sistema de GPS.

La devolución, según el reportaje, se ejecutó en horas de la noche, después de que Hugo logró conseguir el número de celular de Cabezas a través de los vecinos de un domicilio en el barrio Industrial de la ciudad de Santa Cruz, donde estaba el vehículo chileno.

El rescatista explicó al entonces jefe policial que está siguiendo un vehículo que fue robado en Calama, que ahora está en su domicilio y le solicitó “de muy buena fe”  llegar a una devolución en la cual él “no va a resultar afectado en nada”.

Esta devolución será “totalmente un acuerdo entre los dos y usted nunca más me verá”, agregó el investigador chileno. Mientras, Cabezas le respondió que él “tampoco quiere problemas con ese vehículo”.

Incluso, en otra parte de la conversación, Hugo le planteó a Cabezas que “a lo mejor puede dejar (el auto) en cualquier parte” para que ambos no tengan “ningún contacto”.

Y, efectivamente, fue así. Según el reportaje, tras unos minutos de esa conversación, el GPS del vehículo alertó una señal de movimiento y se estableció que se había estacionado a unas dos cuadras de donde ellos estaban.

Los rescatistas del GBV, que actuaron en su operativo en compañía de un equipo de prensa de Meganoticias, fueron hasta esa nueva ubicación del motorizado y lo encontraron estacionado con placa boliviana, la puerta entreabierta y con las llaves en su interior.

Pedido de coima

Durante esa misma noche, antes de hablar con Cabezas, el líder de los investigadores también consiguió el teléfono de otro policía a través de una de las vecinas de la zona, quien les dijo que ella conocía a ese funcionario y que podría ayudarlos a recuperar el vehículo robado.

Hugo explicó por teléfono a ese policía el caso y le aclaró que quería actuar de “buena fe” para recuperar el motorizado.

Mientras, el uniformado, inicialmente, le remarcó que si entra al domicilio donde estaba el vehículo, podría “ganarse problemas por allanamiento” y que él tenía contacto en la Dirección Nacional de Prevención e Investigación de Robo de Vehículos (Diprove) para actuar “legalmente”.

“Ahorita (ya) hablé (…) con un amigo que trabaja en Diprove. Es que hay que hacer todo legal, todo hay que hacer legal, yo hablé con unos amigos, (pero) usted cuánto está dispuesto a pagar”, se escucha preguntar al policía en otra conversación telefónica.

Ante ese pedido directo de dinero, los rescatistas determinaron dejar ese contacto e ir por su “última opción”: hablar de manera directa con el supuesto dueño del domicilio donde estaba el auto robado.

Dicha “última opción” terminó, como se citó en párrafos precedentes, con el rescate del vehículo robado, que es una camioneta plateada, marca Mitsubishi.

Entretanto, tras la difusión de la primera parte de la investiga