La quinua boliviana en su mala hora

 

Tres titulares estremecedores sobre la quinua boliviana, en apenas diez días. Tres notas de medios internacionales de comunicación, que golpean al leerlas. Tres categóricos reportes sobre nuestros sacrificados productores del Altiplano. Tres llamadas de atención, para hacer bien las cosas, de una vez por todas.



“La quinua boliviana, del «sueño a una pesadilla», fue el primer titular, lanzado por FRANCE 24, del grupo de radio y televisión del Estado francés, France Médias Monde, cuyo corresponsal en Bolivia, Javier Aliaga, periodista con larga experiencia, exdirector de la Agencia EFE en el país (en la que trabajó por más de 20 años) y colaborador de medios internacionales, escribió:

La quinua es uno de los alimentos ancestrales más completos y ha sido considerado como un aliado importante en la reducción del hambre y la desnutrición en el mundo, pero los más de 70.000 productores bolivianos del grano han pasado del auge en el negocio a una caída vertiginosa al ver el desplome de los precios y de las exportaciones que otrora lideraba Bolivia”; añadiendo que la “denominación de origen”, como solución para diferenciar la quinua real orgánica producida en el espacio intersalar Coipasa-Uyuni, se discute por casi dos décadas, lapso durante el cual más de 100 países han pasado a producir quinua también (FRANCE 24, 22.06.2022).

El segundo titular preguntó: “¿Cómo perdió Bolivia el reinado mundial de la quinua y qué hace para recuperarlo?”, en un reportaje para Bloomberg Línea de Nathalie Iriarte, periodista ganadora del Premio GEN 8.7 en Argentina, con menciones en el Carmen Goes 2014 (España), SIP 2015, y publicaciones en BBC, Vice News, Esquire, Connectas, Washington Post y EL DEBER, destacó:

Bolivia fue el exportador número uno del mundo por años, pero la caída de precios, el mal manejo del mercado y la sobreoferta arruinó el sueño”. Por el lado de las soluciones, dijo que se buscará georreferenciar las parcelas de producción en el Altiplano Sur para mostrar que la quinua real de Bolivia es orgánica y única. “Bolivia fue el rey mundial de la quinua, pero hace años que se quedó atrás en relación a su vecino que le seguía en segundo lugar, Perú (…) aunque ambos siguen siendo los dos mayores exportadores del mundo, la época dorada del grano de los Incas ya pasó”, concluyó (Bloomberg Línea, 28.06.2022).

El tercer titular, verdaderamente, invitó a la imaginación: “Quinua boliviana, el alimento de los astronautas que está en caída libre”; escrito por Diego Jaramillo, Corresponsal en Bolivia de la Agencia Internacional de Noticias SPUTNIK, periodista que trabajó en la Agencia de Noticias Europa Press y EL DEBER, recordó sobre la quinua boliviana:

La Administración Nacional de Aeronáutica del Espacio (NASA) de EEUU la incluyó en las dietas de los tripulantes de sus viajes espaciales de larga duración, ya que, además de su riqueza, permanece más tiempo en el estómago gracias a su alta absorción de agua”, lamentando que “el superalimento con el que se nutren los astronautas, pasa por su peor momento en la actualidad, a raíz de la caída en las exportaciones y la pérdida de su valor en el mercado internacional”. Por el lado de las soluciones mencionó: la denominación de origen, requiere de un trabajo de gestión del Gobierno ante organismos internacionales; el trabajo público-privado para mejorar la productividad; trabajar en fertilización y la aplicación de la ciencia y la tecnología para hacer resistente la quinua al viento y disminuir su ciclo de producción de nueve meses (SPUTNIK, 1.07.2022).

A diez años de haber promovido Bolivia con gran entusiasmo, ante la ONU, el lanzamiento del “Año Internacional de la Quinua” (2013), no hicimos bien la tarea en el país, aunque sí Perú, lamentablemente, y los resultados están a la vista.

Duele ver que quienes pudieron convertirse en agroempresarios en el Altiplano, no lo hicieron, perdiendo así la gran oportunidad de mejorar su calidad de vida.

En números redondos, la exportación de quinua en 2021 sumó 62 millones de dólares por 29.000 toneladas, lejísimos de los casi 200 millones de dólares y 30.000 toneladas del 2014 (la producción cayó 43% entre 2013 y 2021).

Entonces, uno no puede dejar de preguntar: ¿Dónde están los activistas “verdes” que se obstinan en defender lo “orgánico” y atacar el “agronegocio”?

El mercado no paga el esfuerzo de producir una quinua real orgánica a 3.700 msnm; nutritiva; ecológica, sin pesticidas, sin agroquímicos; con excepcionales cualidades organolépticas nutricionales, pero… ¡Nada! De otra parte, este sí es un monocultivo a diferencia de la soya que atacan tildándola de tal, pese a rotar con el trigo, maíz, sorgo, girasol y chía, para cuidar la tierra.

La buena noticia es que, a Dios gracias, Santa Cruz cultivará en 2023 una quinua tropicalizada con un rendimiento 3 a 4 veces mayor que la tradicional, fruto del exitoso Modelo de Desarrollo Cruceño y su agricultura económicamente viable, ambientalmente sostenible y socialmente responsable, para alegría de todos.

Gary Antonio Rodríguez Álvarez

Economista y Magíster en Comercio Internacional