Qué es una VPN, cómo funciona y cómo te puede ayudar

Es probable que, en alguna ocasión, te hayas encontrado con las siglas ‘VPN’. Su significado es ‘Virtual Private Network’ o, en español, ‘Red Privada Virtual’; un nombre adecuado para nombrar una tecnología que, fundamentalmente, trata sobre crear un ‘mini-internet dentro de Internet’ que conecta directamente dos o más dispositivos, aunque no estén físicamente conectados entre sí.




Y, además, lo hace encriptando los datos que esos dispositivos intercambian a través de la red, por lo que evita que puedan ser interceptados. Suma a eso que oculta tu dirección IP —los sitios web a los que intentes conectarte recibirán la petición desde el servidor VPN, no desde tu equipo— y sabrás por qué quienes valoran la privacidad y seguridad de su conexión suelen recurrir a esta herramienta.

Ojo, no es que garantice un anonimato absoluto: tu proveedor de Internet podrá saber que estás conectado a esa VPN, pero ciertamente no podrá saber a dónde te conectas ni qué haces desde la misma.

Además, nuestro proveedor de Internet no puede acceder a nuestras comunicaciones, pero el propio servidor VPN sí podría hacerlo si resultara ser malicioso: por eso es tan importante hacer uso de un servicio VPN fiable

Funcion

Cómo mejorar la SEGURIDAD EN INTERNET: VPN, DNS y páginas con HTTPS

Así funciona:

  • Cuando nos conectamos a un servicio VPN, la conexión se establece entre un software cliente y un servidor VPN online. Para ello, se pueden usar varios protocolos de tunelización que varían entre sí en aspectos como la estabilidad o la velocidad de la conexión.
  • Una vez establecida la conexión (previa autenticación, habitualmente), el servidor aplica un protocolo de cifrado a todos los paquetes de datos que intercambia con el cliente.
  • Dichos paquetes se introducen en otros paquetes externos en un proceso conocido como encapsulación, para reforzar la seguridad de los datos. Estos paquetes encapsulados son los que viajan por el ‘túnel’ VPN y sólo se ‘desembalan’ en cada uno de los extremos receptores de la conexión.

El uso de VPNs cuenta con una desventaja obvia: una conexión a Internet más lenta (cada paquete de información debe pasar ahora por un servidor intermedio)

Antecedentes…

El origen de la tecnología VPN se remonta a 1996, cuando un empleado de Microsoft, Gurdeep Singh-Pall, desarrolló el primer protocolo de tunelización, el PPTP (siglas de ‘peer-to-peer tunneling protocol’). En un primer momento, el uso de esta tecnología se enfocó únicamente a los entornos corporativos, necesitados de medidas de seguridad adicionales ante la necesidad de abrirse al recién creado Internet.

Sin embargo, con el auge tanto de los ciberataques como de los sistemas de cibervigilancia desde el comienzo de este siglo, cada vez más gente se hizo consciente de las ventajas de su uso para los usuarios individuales. Más tarde, entre 2016 y 2018, el número de usuarios de VPN en todo el mundo llegó a cuadruplicarse —según el GlobalWebIndex—. Pero, ¿para qué es usada esta tecnología?

Habitualmente, accederemos a los servicios VPN instalando la aplicación (móvil o para PC) específica de cada uno, pero a veces es posible usarlos mediante extensiones del navegador… ¡o hasta configurándolos en nuestro router!

¿Por qué necesito una VPN?

  • Porque utilizas regularmente redes WiFi públicas: Esta clase de redes WiFi (habituales en hoteles, aeropuertos, cafeterías y transportes públicos) son inseguras por definición, y exponen a quien se conecta a ellas a la posibilidad de que haya un ciberatacante ‘escuchando’ (mediante técnicas de análisis de paquetes) o manipulando (mediante un ataque man-in-the-middle) sus comunicaciones. Nada de eso es posible si el tráfico web permanece tunelado y encriptado gracias a una VPN.
  • Porque quieres acceder a contenidos censurados y/o restringidos geográficamente: Habitualmente las autoridades, motivadas por normativas sobre seguridad nacional, protección del copyright o similar, son capaces de impedirnos acceder a determinadas páginas y servicios online, y en otros casos son dichos servicios los que desean restringir el acceso de conexiones procedentes de determinados países. Pero, cuando nos conectamos a través de una red virtual privada, la conexión al servidor web se realiza desde una IP de país donde se localiza el servidor VPN, por lo que los bloqueos por criterios geográficos pierden toda efectividad.

Es habitual usar VPNs para, por ejemplo, acceder a contenidos de servicios de streaming que problemas de licencias impiden visualizar en nuestro propio país

  • Porque trabajas en remoto: Muchas empresas ya exigen el uso de servicios VPN a la hora de otorgar acceso a su red corporativa a los empleados que se conectan desde el exterior. Una conexión en la que no mediase el cifrado de la VPN sería vulnerable a un robo de credenciales, lo que podría poner en peligro la seguridad de toda la empresa (y la confidencialidad de sus datos).
  • Si eres streamer y/o gamer: Ya hemos dicho que una VPN oculta qué dirección IP estamos usando. Y lo que la gente no conoce, no lo puede atacar: tanto el mundo de los videojuegos como el streaming puede ser muy competitivo cuando hay dinero de por medio, y no es raro que se lleven a cabo ataques DDoS con el fin específico de hacer caer una conexión durante una emisión o una partida.

¿Cuál es la mejor VPN gratis?

Si bien recurrir a aplicaciones VPN de pago suele considerarse la mejor solución, existen diversos servicios VPN gratuitos fiables y conocidos, incluso si normalmente alguna de las características del servicio que presten sea inferior a las de las primeras (puede imponer limitaciones en la velocidad, en la cantidad de datos, en el número/variedad de ubicaciones disponibles, etcétera).

Puedes comprobar cuál se ajusta más a tus necesidades accediendo a nuestro reciente artículo ‘VPN gratis: en cuáles puedes confiar y en cuáles no‘.

¿Cómo me puedo conectar a una VPN?

En el caso de que quieras recurrir a un servicio VPN de terceros, sólo tienes que instalar su aplicación correspondiente en Windows, abrirla y pulsar el preceptivo botón de ‘Conectar’ (en el caso de que no lo haga automáticamente). Eso sí, puede que antes te pida configurar alguna opción (depende de cada app, y existen docenas y docenas).

Existe también un botón de ‘Agregar VPN’ en ‘Configuración de Windows > Red e Internet > VPN‘, pero sólo necesitaremos recurrir a ese apartado si nos da por crear nuestra propia VPN. Si te interesa, sigue leyendo…

¿Cómo crear una VPN?

Aunque hay multitud de servicios VPN de terceros, no necesitas recurrir a ninguno de ellos para conectarte a través de una conexión VPN: puedes crear tu propia red virtual doméstica. Windows, sin ir más lejos, nos facilita (bueno, dejémoslo en ‘permite’) realizar esa tarea. Por supuesto, esa red no nos servirá para hacer pasar tu IP por extranjera, porque te estarás conectando igualmente desde España, pero sí puede proteger tu privacidad, tunelizando tus datos y enmascarando la IP de tu router cuando te conectes.

Para crearla, bastará con acceder a ‘Red e Internet’ dentro de la Configuración de Windows. En Windows 10 deberemos pulsar ‘Estado > Cambiar opciones del adaptador‘, mientras que en Windows 11 iremos a ‘Configuración de red avanzada > Más opciones del adaptador de red‘. En ambos casos, se nos abrirá la misma ventana del antiguo ‘Panel de Control’, una que nos mostrará las conexiones que tengamos creadas. Allí, pulsaremos F10 para mostrar un menú oculto con más opciones, que nos permitirá hacer clic en ‘Archivo > Nueva conexión entrante‘.

Config1

Al hacerlo, nos aparecerá una ventana titulada «¿Quién puede conectarse a este equipo?» y un listado de cuentas de usuario; debajo, tendremos un botón de ‘Agregar a alguien’ que nos permitirá crear una cuenta de usuario y establecer su contraseña. Hazlo: los datos que establezcas serán los que nos permitirán crear la coenxión VPN después.

Una vez creado, pasarás a una pantalla en la que Windows preguntará cómo se va a conectar este usuario a tu red: debes seleccionar la opción ‘A través de Internet’. Así, el nombre de usuario que has creado será para conectarse a la red formando una VPN. Tras pulsar en ‘Siguiente’, pasaremos a otra pantalla que nos mostrará protocolos de red. Aquí, tienes que seleccionar la opción ‘Protocolo de Internet versión 4’ y pulsar en ‘Propiedades’.

¿El objetivo? Evitar que la nueva conexión utilice nuestra IP por defecto, y cambiarla por un nuevo rango de IPs que estén dentro de tu dirección IP. Tranquilo, te lo iremos explicando. Lo primero, selecciona la opción ‘Especificar direcciones IP’. Ahora, vete a ‘Inicio > Ejecutar’ y abre una aplicación llamada ‘ipconfig’: se abrirá una ventana de terminal mostrando varias direcciones IP; apunta la ‘Puerta de enlace predeterminada’ (la IP de tu router) y vuelve a donde estábamos para escribir las mismas tres primeras series de números… pero luego cambia el último número indicando un rango de IPs tan amplio como IPs quieras asignar a tu VPN.

Rango

Si la IP de nuestro router fuera ‘99.99.99.1’, un ejemplo del rango de IPs que podríamos proporcionarle a la configuración en este punto sería la del ejemplo.

Una vez escrito el rango de IPs, pulsa en ‘Aceptar’, y volverás a la pantalla de software de red. Aquí ya habrás terminado de configurarlo todo, por lo que solo te queda pulsar en el botón de ‘Permitir acceso’, y Windows procederá a crear tu servidor VPN. Tras eso, deberás entrar en la configuración de tu router para abrir el puerto 1723 creando una nueva ‘regla manual’; te pedirá la dirección IP de tu PC (no la de tu router), por lo que debes volver a abrir ‘ipconfig’ y apuntar el dato ‘Dirección IPv4’.

Cuando hayas terminado allí, debes acceder a ‘Panel de Control > Sistema y seguridad > Firewall de Windows Defender > Permitir que una aplicación o una característica a través de Firewall de Windows Defender‘. Ahí, pulsaremos en el botón de ‘Cambiar la configuración’ y aceptaremos dar permisos de administrador. Aquí, tienes que activar las casillas Privada y Pública de la opción de Enrutamiento y acceso remoto, que aparece en la lista.

Ahora, vuelve a abrir ‘ipconfig’ y apunta la nueva ‘Dirección IPv4’, vete a ‘Configuración > Red e Internet > VPN‘ y, tras pulsar en el botón ‘Agregar VPN’, indica esta nueva dirección IP. En la nueva ventana que se te abra elige ‘Windows’ como ‘Proveedor de VPN’, en ‘Nombre de servidor o dirección’, la primera ‘Dirección IPv4’ que te salió y finalmente escribe el nombre de usuario y contraseña que creaste al comienzo de este proceso. ¡Listo, ya tienes tu conexión VPN en marcha!

Una VPN que recomendamos

NordVPN es uno de los líderes del sector VPN; numerosos websites de reseña de VPN lo señalan hoy en día como la mejor opción del mercado. También es uno de los veteranos del sector: lanzó su servicio hace ahora 10 años, cuando contaba con sólo 6 servidores (hoy en día cuenta con 5.200, repartidos por 59 países). Pero nuestras razones para recomendarlo son otras:

  • Privacidad: NordVPN tiene su sede en Panamá, un país con fama (y leyes para respaldarla) de proteger la privacidad de las empresas. Además, sus servidores carecen de unidades de disco, realizando almacenamiento virtual en RAM, lo que les impide recopilar datos de navegación de sus usuarios y garantiza la privacidad de nuestra navegación.
  • Velocidad: Además, la última comparativa de velocidad de servicios VPN publicada por AVTest situaba la velocidad de descarga de NordVPN muy (muy) por encima de la de sus principales rivales, prácticamente no notarás que estás usando un VPN mientras navegas.

Imagen | comparitech.com

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