Recordando Piñericosas, las “Evadas” de Sebastián Piñera

Ha muerto Sebastián Piñera Echenique, una de las fuentes de las que se alimentó el libro Evadas en sus últimas ediciones y cuyos aportes le dieron un matiz de pluralidad al compendio de disparates presidenciales, junto a los de otros mandatarios latinoamericanos allí reunidos y retratados.

Fue durante su primera gestión presidencial que visité su país para presentar en la Feria del Libro de Santiago el texto que inicialmente registró los dichos de su homólogo boliviano, Evo Morales, en torno a los pollos, las papas transgénicas y la Coca Cola, entre otras perlas que terminaron en la compilación que le dio la vuelta al mundo y que se difundió en las principales cadenas internacionales de radio y televisión.



La recepción de los chilenos fue muy auspiciosa. Nadie me esperaba, pero al llegar me incluyeron en su agenda de presentaciones y hasta me facilitaron varios espacios para exponer mi libro, además del que yo mismo gestioné al acomodarme en el stand de Bolivia, país invitado de honor en aquella muestra literaria, y del cual fui expulsado con ignominia por nuestra Ministra de Culturas de entonces. También aproveché la ocasión para dejar varios ejemplares a la venta en una de las principales librerías en Las Condes.

Cuando estaba preparando las siguientes ediciones de Evadas me llegaron varios aportes de muchos lectores sobre los desubicados dichos del mandatario cocalero y, ¡oh sorpresa!, también contribuciones del país trasandino, donde Piñera había comenzado a soltar alegremente la lengua para dejar sus propias frases curiosas y llamativas. Bautizadas como Piñericosas, en clara alusión a Condorito, el memorable personaje de René Ríos Boettiger “Pepo”, y sus Condoricosas, algún colega periodista de ese país me insinuó entonces que también debería publicar un libro con ellas, así que me puse a coleccionarlas.

En 2010, a poco de haber comenzado su mandato, el empresario y político chileno se mandó un primer gazapo “tamaño baño” al referirse al gran sismo que sacudió a su país.  “Por el terremoto que remeció la tierra bajo nuestros pies y por el ‘marepoto’ que sacudió nuestras costas”, declaró en un discurso que quedó registrado en las redes sociales para siempre.

Poco a poco el “file” de Piñera se fue engrosando; claro que no como la carpeta de Morales y su maquinaria de disparates, porque en eso, el nuestro fue campeón mundial. Ese mismo año, el exmandatario dio por muerto a su compatriota, el antipoeta Nicanor Parra.

“Podrán encontrar en esta feria lo mejor de nuestra literatura, lo mejor de nuestra creatividad, lo mejor de nuestro talento, partiendo por nuestros Premios Nobel, Pablo Neruda, Gabriela Mistral, siguiendo con nuestros premios Cervantes como es el caso de Gonzalo Rojas y mi amigo Jorge Edwards, que está presente con nosotros (…) También algunos que ya nos dejaron, como es el caso de Vicente Huidobro, Pablo de Rokha o un gran antipoeta, como es Nicanor Parra”, dijo Piñera, mientras que el aludido seguramente escuchaba aquel discurso en casa. Parra falleció en 2018, a la edad de 103 años.

Poco tiempo después, el desaparecido exmandatario le dio vida a Robinson Crusoe, un personaje de la literatura universal, que solo existió en la imaginación del escritor William Defoe.

“En esta isla vivió durante cuatro largos años Robinson Crusoe, cuya historia no solamente fascinó al mundo entero, sino que puso en el mapa del mundo a esta isla, en la cual viven 800 chilenas y chilenos”, fueron las palabras de Piñera en esa ocasión.

Los disparates presidenciales de Morales y de Piñera no fueron los únicos en tener carpetas individuales en mi trabajo compilatorio. De hecho, a varios presidentes les publicaron libros con sus memorables como desubicadas frases, cada uno con su propio sello de identidad. A George Bush hijo, el editor Jacob Wisberg le reunió sus bushismos en dos tomos; a Luis Inacio Da Silva, el actual presidente de Brasil, el escritor Marcelo Tas le juntó todas sus ocurrencias en el libro Nunca antes na história deste país, porque en la primera gestión de Lula, todo habría sucedido por primera vez en esa hermana república; y en Bolivia, todavía es memorable el trabajo del tarijeño Tomas O’Connor d’Arlach, compilador de los dichos y hechos del expresidente Mariano Melgarejo.

El año 2018 publiqué la última edición de Evadas en la que también coloqué foxazos, maduradas, correadas y las desorbitadas expresiones de otros políticos a los que imaginé en una gran cantina continental y que mi compadre, el ilustrador Billy Castillo, logró plasmar en un lienzo tipo “Última cena”. Ahí está también don Sebastián, un presidente que en Bolivia recodaremos por sus piñericosas y por repetir, como loro, el guion de sus predecesores y sucesores al asegurar que entre su país y el nuestro no hay ningún tema limítrofe pendiente.

(Por Alfredo Rodríguez Peña)

Fuente: eju.tv