En los primeros dos meses, Cochabamba registra siete huérfanos por feminicidio

Las víctimas de la violencia de las que se habla poco, pero que son las más indefensas son las niñas, los niños y adolescentes que quedan huérfanos tras el feminicidio de sus madres

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Foto ilustrativa: El Alteño

 

Fuente: ANF / La Paz



 

El 2 de enero, Katherine Márquez T., de 42 años, fue apuñalada al menos ocho veces. El único sospechoso es su esposo J.Z.F.  (42). Él confesó que bebieron y contó que la golpeó, la apuñaló y abandonó su cuerpo en un callejón de la OTB Loyola, en el municipio de Quillacollo.

En primera instancia, pidió ser sometido a un procedimiento abreviado, pero luego habló con un abogado y se retractó. Dijo que confesó porque estaba ebrio. El hombre está detenido preventivamente, mientras se investiga a fondo. Katherine dejó en la orfandad a dos hijos, una mujer de 23 años y un niño de 5. Para ellos, el consuelo no llega y la incertidumbre es grande.

El 23 de enero, Hilda Ticona Ventura, de 39 años, fue apuñalada hasta la muerte por su expareja Nivardo Yapura Calizaya, quien trepó el muro de la empresa en la que ella trabajaba como portera, en Arocagua, municipio de Sacaba. Hilda había terminado su relación con Nivardo hace tiempo, por su carácter violento, pero él no aceptaba la decisión de ella.

La mujer había comenzado una nueva relación y Nivardo planeó el ataque. Entró a la casa como un ladrón y atacó a Hilda a puñaladas.

Entró a la casa como un ladrón y atacó a Hilda a puñaladas. El novio de Hilda corrió a auxiliarla, pero también fue apuñalado. La hija de la víctima intentó defender a su mamá y resultó herida. Horas después, Nivardo fue aprehendido y se sometió a un juicio abreviado en el que fue condenado a 30 años de cárcel en El Abra.

Hilda dejó 5 hijos en la orfandad. Las dos mayores de edad cumplieron 20 y 19 años. Los menores tienen 17, 7 y 6 años. Los dos últimos son hijos de Nivardo.  De la noche a la mañana, estos cinco hijos perdieron a su mamá, que era la fuente de amor, de seguridad y de provisión. Las heridas que los feminicidios dejan en los niños y jóvenes son muy profundas.

En ambos casos, las hermanas mayores se han hecho cargo de sus hermanitos menores. Por el momento, deben renunciar a sus sueños, a sus estudios, porque la responsabilidad de cuidar, alimentar, y ayudar a sanar a los niños, ahora es de ellas.

Las víctimas de la violencia de las que se habla poco, pero que son las más indefensas son las niñas, los niños y adolescentes que quedan huérfanos tras el feminicidio de sus madres. En Cochabamba, en los primeros dos meses de 2024, estas víctimas ya son siete, según el recuento de Voces Libres.