En este estudio se señala que «la reforma energética sigue estando incompleta» puesto que «los precios de la gasolina se mantienen por debajo de la paridad internacional
Por: eju.tv / Video: Bolivia 360
El Harvard Growth Lab, la unidad de investigación de la Universidad de Harvard, de Estados Unidos, y la plataforma de diálogo Bolivia360 presentaron en pasados días el estudio «Giro económico para Bolivia», un documento en el que se analiza la crisis boliviana, pero además se menciona la política de la subvención de los combustibles.
En este estudio se señala que «la reforma energética sigue estando incompleta» puesto que «los precios de la gasolina se mantienen por debajo de la paridad internacional, lo que limita la viabilidad de la participación privada en la importación y comercialización de combustible».
En ese marco, se plantea el uso de fórmulas de fijación de precios «vinculadas a índices de referencia internacionales».
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A la fecha, la gasolina especial se vende en Bs 6,96 y el diésel oíl en Bs 9,80. Para las transacciones en el mercado nacional se usa la cotización del dólar referencial que se sitúa por encima de Bs 9.

Sin embargo, el precio internacional del crudo se incrementó debido a la guerra entre Estados Unidos e Irán, y llegó a superar los $us 100 dólares el barril, cuando antes se comercializaba por encima de los $us 60, lo que hace más caro el combustible que el país importa.
«Giro económico para Bolivia» es una investigación impulsada por el empresario Marcelo Claure, sobre las causas estructurales de la crisis macroeconómica que atraviesa el país y una propuesta de posibles medidas que el país puede aplicar para una recuperación sostenible.
Ricardo Hausmann, director del Harvard Growth Lab, llegó al país para presentar los alcances de la investigación y las recomendaciones que se plantean para el desarrollo macroeconómico de Bolivia, basado en la minería, el litio, la agricultura y los hidrocarburos.
Estudio
El laboratorio destaca que la administración de Rodrigo Paz «ha dado un paso significativo hacia la estabilización macroeconómica y un sistema energético más sostenible» con el Decreto Supremo 5516, de enero de 2026, con el cual «redujo sustancialmente los subsidios a los combustibles líquidos, aumentando los precios del diésel en un 163%, de la gasolina en un 86% y del gas natural vehicular en un 64%».
El Gobierno asumió esa decisión acompañada de medidas de compensación social, como el aumento de Renta Dignidad y la introducción del Bono Pepe.
«Se estima que, en conjunto, estas medidas generarán un ahorro fiscal neto aproximado del 4,9 % del PIB», señala el informe con base en el Producto Interno Bruto (PIB) de 2025 y un tipo de cambio de dólar estimado de Bs 10,9 para 2026.
«La resistencia política ha sido más limitada de lo que se esperaba inicialmente, en parte porque la escasez recurrente de combustible ya había puesto de manifiesto la insostenibilidad del sistema anterior. El efecto de traspaso a la inflación también ha sido moderado. Como resultado, la reforma ha aliviado las presiones fiscales y cambiarias inmediatas», se destaca en el documento.
Sin embargo, «el marco de fijación de precios establecido por el Decreto Supremo 5516 conserva elementos discrecionales y carece de fórmulas de ajuste automáticas y totalmente transparentes, así como de mecanismos de estabilización fiscal».
El precio del gas
Pero no es todo, porque «lo que resulta más significativo es que la mayor distorsión del sistema energético, el gas natural doméstico subvencionado, sigue intacta»
«El gas doméstico se vende a una fracción de los precios de paridad de exportación, una política que en 2025 implicó resignar más de $us 900 millones en ingresos potenciales de exportación. Más allá de este costo inmediato, esta distorsión de precios desincentiva la exploración upstream y el desarrollo de energías renovables», se señala.
Se destaca además que mientras la producción nacional sigue disminuyendo, el subsidio implícito al gas «corre el riesgo de convertirse en una carga fiscal explícita si Bolivia se ve obligada a importar derivados del gas, como el gas licuado de petróleo (GLP) a corto plazo y el gas natural en un futuro próximo».
Recomendaciones
En ese marco, el Harvard Growth Lab sostiene que «es necesario finalizar la reforma de los subsidios a los combustibles e integrarla en un sistema de precios transparente y basado en fórmulas de ajuste».
«La convergencia total de los precios de los combustibles con los niveles de referencia internacionales es imprescindible para permitir la participación privada en el suministro y liberar a YPFB de obligaciones financieramente insostenibles», señala.
Las fórmulas de fijación de precios automáticas y transparentes, vinculadas a índices de referencia internacionales y respaldadas por mecanismos de estabilización, son esenciales para evitar el resurgimiento de subsidios y para generar credibilidad, asegura.
En suma, «la protección social focalizada debe reemplazar a los subsidios energéticos no focalizados para proteger a los hogares vulnerables y preservar apoyo político».