Qué es el ‘rally around the flag’, el último intento de Trump para aumentar su popularidad tras el tiroteo en el Hotel Hilton


El efecto puede ser efervescente, diluirse rápidamente tanto por la actualidad informativa como por la falta de credibilidad.

Laura Martin Sanjuan

Fuente: https://as.com



La guerra en Irán, los problemas internos dentro del Partido Republicano y el movimiento MAGA, la desaprobación del 60% de la población a la administración Trump, las críticas a su alianza con Israel, han hecho que los analistas políticos vean en el tercer intento de asesinato lo que llaman «rally around the flag», el aumento de popularidad tras hechos tan graves como un magnicidio.

Adrián Caballero, politólogo, profesor de la Universidad Autónoma de Barcelona y director de Simple Política, ha contado a 20minutos que este fenómeno “se incrementa cuando se sufre un ataque exterior, es decir, esto puede ser un intento de asesinato sobre tu persona, puede ser un atentado terrorista en el país, puede ser incluso una guerra o incluso una pandemia».

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Aunque ve un problema temporal del efecto. “¿Puede aumentar la popularidad de Trump el hecho de haber recibido un nuevo intento de asesinato o que alguien haya manifestado su intención de matarle? Sí, pero no creo que sea suficiente para contrarrestar el hecho de que la popularidad de Trump o su Administración está en horas bajas a nivel de opinión pública. Es posible que haya un repunte [de aprobación] en los próximos días, pero caerá en cuanto se vuelva a centrar la agenda mediática, por ejemplo, en la guerra en Irán”.

“Ahora mismo es el presidente que ha metido a Estados Unidos en una guerra que la mayoría de su población no quería. Es el presidente que está obstruyendo la publicación de los archivos de Epstein. No se percibe de la misma manera”, añade David Gómez, de El Orden Mundial, al periódico digital.

Qué es el ‘rally around the flag’, el último intento de Trump para aumentar su popularidad tras el tiroteo en el Hotel Hilton
La estrategia de Trump ante una posible crisis es mostrar fortaleza.

Y es que el año comenzó complejo para Trump, con el endurecimiento de la política exterior de Trump contra Venezuela y Nicolás Maduro, y su captura, un hecho que no responde únicamente a razones geopolíticas, sino que se inserta en un cálculo político interno. Maduro es presentado como un adversario ideal: impopular en EE. UU., fácilmente demonizable en el discurso dominante y sin coste político relevante para republicanos ni demócratas. Atacarlo permite a Trump exhibir liderazgo y determinación sin enfrentar una oposición doméstica significativa.

Pero hay dos frentes internos especialmente sensibles para Trump: la investigación vinculada a Jeffrey Epstein, en la que, aunque no existe una acusación formal contra el presidente, su nombre aparece en testimonios y registros sociales, mientras el Congreso presiona por la publicación completa de los archivos, aún fuertemente censurados. Y el Volumen II del informe del exfiscal especial Jack Smith, referente al manejo de documentos clasificados y otros episodios graves de su primer mandato, cuya publicación Trump intenta bloquear judicialmente.

La coincidencia temporal entre las exigencias del Congreso para que el Departamento de Justicia explique las censuras en los archivos Epstein y la orden de Trump de atacar Venezuela en enero, se puede interpretar como un movimiento destinado a redirigir la atención mediática y política.

En este contexto, se explica también la doctrina rally around the flag a partir de la definición académica: un fenómeno por el cual aumenta el apoyo al presidente cuando el país se ve envuelto en una crisis internacional, debido al impulso patriótico y a la reducción del disenso político durante situaciones de tensión externa. Trump conoce bien este mecanismo y lo ha explotado de forma recurrente a lo largo de su carrera política. La Cena de Corresponsales en Washington sería un ejemplo más.