Carlos Saavedra diferencia entre demandas sociales legítimas y movilizaciones con fines de desestabilización contra el gobierno de Rodrigo Paz.
eju.tv / Video: LHP
El analista político Carlos Saavedra afirmó que detrás de algunas movilizaciones y protestas existe una estrategia de desgaste y desestabilización impulsada por sectores que ‘perdieron espacios de poder’ tras la salida del Movimiento al Socialismo (MAS) del Gobierno, y advirtió también que existen actores con fines ‘conspirativos’ que buscan recuperar privilegios políticos.
Saavedra sostuvo en La Hora Pico de eju.tv que el actual escenario de conflictividad social debe leerse diferenciando las demandas sectoriales legítimas de aquellas que tienen objetivos políticos. “Hay que separar en dos los movimientos que tienen demandas contra el Gobierno nacional”, afirmó; sin embargo, sostuvo que otros sectores persiguen fines netamente políticos.
Según explicó, existen sectores ‘reivindicativos’ con reclamos reales vinculados a combustible, carreteras y economía. “Es innegable que ha habido problemas con la gasolina”, señaló para luego mostrar la otra cara de la moneda por las características de movilizaciones con otros objetivos que pasan por generar un desgaste que provoque una posterior desestabilización del Gobierno.
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El analista aseguró que varios sectores movilizados fueron beneficiarios directos del anterior esquema político. “Había clientes del poder que han dejado sus espacios”, sostuvo y añadió que hoy en día “están cayendo en cuenta que no tienen las prerrogativas que tenían antes”.
Además, Saavedra identificó al evismo como articulador político de las protestas. “Yo creo que desde el evismo están intentando articular” las movilizaciones, afirmó, para luego recordar que Evo Morales “es un conspirador nato y nunca va a estar contento con un esquema de poder que no sea él mismo”, en alusión a los permanentes ataques que dirige desde el trópico de Cochabamba.

El analista consideró que el Gobierno logró impedir una articulación masiva de sectores movilizados al lograr acuerdos, con la participación del mismo presidente Rodrigo Paz, con sectores que tienen una alta capacidad de movilización masiva. “Le has quitado a la COB el transporte y a la Confederación Sindical de Trabajadores Campesinos”, sostuvo.
Por ende, señaló que al haber extinguido focos importantes de conflicto se quitó al ente matriz de los trabajadores la capacidad de articular una medida de presión contundente como era su intención. Dijo también que “una COB sin campesinos, sin transporte y sin gremiales es una COB bastante disminuida”, y apuntó que perdió su legitimidad histórica, porque se convirtió en una ‘aristocracia sindical’, al cuestionar los salarios y privilegios de sus dirigentes.
El analista afirmó que la dirigencia dejó de representar auténticamente a los trabajadores después de dos décadas de cercanía con el poder político. “La COB ha perdido su rol histórico”, sostuvo, porque –dijo– la organización dejó de ser un espacio de interpelación social y pasó a convertirse en una estructura interesada en recuperar espacios de poder.
“La COB no quiere interpelar al poder. La COB quiere volver al poder”, subrayó. Estamos hablando de dirigentes sindicales que ganan sumas millonarias de dinero sin trabajar”, añadió a manera de cuestionamiento del monto que el Estado destina para el pago de aquellas personas declaradas en comisión. “El Estado eroga 47 millones de bolivianos al año para pagar dirigentes sindicales en comisión”, apuntó.
Saavedra afirmó que existe una desconexión entre el discurso sindical y la realidad económica de sus dirigentes. “Si tienes un dirigente que gana 47 mil bolivianos y dice ‘voy a defender a los pobres’, no es creíble”, afirmó. Por ello, estableció que la población ya no percibe a la COB como una representación genuina de los trabajadores.