Autoridades de ambos países reconocen que el crimen organizado ya opera de manera transnacional y anuncian coordinación directa, intercambio de inteligencia y operativos conjuntos en frontera.
eju.tv / Video: VDSSC
Autoridades de Bolivia y Brasil instalaron este martes en Santa Cruz la XIII Comisión Mixta sobre Drogas y Temas Conexos, un encuentro binacional en el que reconocieron el avance regional del narcotráfico y acordaron reforzar la cooperación operativa, financiera y de inteligencia para enfrentar las redes criminales que operan en la extensa frontera entre ambos países.
La lectura de las autoridades apunta a que el crimen organizado dejó de ser un problema aislado y se consolidó como una estructura regional que exige respuestas coordinadas entre Estados. “El narcotráfico se da a modos en estas fronteras, con lavado activo, con rutas de narcotráfico”, afirmó el viceministro de Defensa Social y Sustancias Controladas, Ernesto Justiniano Urenda.
La declaración sintetiza el enfoque del encuentro que se centra en atacar no solo el tráfico de droga, sino toda la cadena logística y financiera que sostiene a las organizaciones criminales. Uno de los puntos más fuertes del encuentro estuvo en el enfoque financiero. “Si no seguimos el dinero, las organizaciones criminales se reconstruyen. Si no golpeamos el tema de la economía, estas organizaciones pasan a otras personas”, sostuvo Justiniano.
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La afirmación refleja un cambio estratégico en la política antidrogas regional, porque ya no se trata únicamente de secuestrar droga, sino de afectar la capacidad económica de las redes criminales. Por eso, uno de los cinco ejes centrales será el lavado de activos y la cooperación jurídica internacional.

Desde Brasil, las autoridades reforzaron la misma línea de análisis. El director de Cooperación Internacional de la Policía Federal brasileña, Felipe Tavares Seixas, reconoció que ambos países enfrentan amenazas compartidas. “Brasil y Bolivia tienen fronteras enormes, compartimos desafíos comunes, problemas comunes”, afirmó.
Añadió que la comisión buscará acuerdos concretos para enfrentar tanto la oferta como la demanda de drogas, incluyendo control de sustancias químicas utilizadas en la producción de cocaína. “Nuestra expectativa es extremadamente alta, para que podamos salir de aquí con compromisos concretos”, sostuvo.
Por su parte, el ministro de Gobierno, Marco Antonio Oviedo Huerta, vinculó el fortalecimiento de esta cooperación con la escalada de violencia registrada en Bolivia. “Vamos a necesitar de la cooperación de los hermanos de la República de Brasil”, afirmó, al referirse a “una ola de violencia que los bolivianos no conocíamos”.
Oviedo recordó que la coordinación surge tras reuniones sostenidas en marzo entre el presidente brasileño Lula da Silva y el presidente boliviano Rodrigo Paz, en las que ambos gobiernos acordaron profundizar la cooperación en seguridad. Por ende, el tamaño de la frontera común es uno de los principales desafíos operativos. “Es necesario reforzar la presencia nuestra en nuestras fronteras y la del Brasil en cooperación con la Policía Federal”, señaló Oviedo.

Por último, el cónsul adjunto de Brasil en Santa Cruz, Carlos Leopoldo de Oliveira, destacó que uno de los principales retos será garantizar implementación y seguimiento real de las decisiones. “Muchas veces las decisiones padecen de problemas de implementación”, advirtió. Destacó también la rapidez con la que ambos gobiernos activaron la comisión tras las reuniones presidenciales de marzo.
La XIII Comisión Mixta deja una señal política contundente: Bolivia y Brasil asumen que el narcotráfico ya funciona como una red regional integrada y que la respuesta estatal debe operar bajo la misma lógica. “Tenemos una frontera común y tenemos que tener también una respuesta común contra el crimen organizado”, resumió Justiniano.