El desarrollo de nuevas naves y un ambicioso plan lunar sitúan a China en posición de adelantar a Estados Unidos en el regreso humano a la superficie lunar.
Fuente: https://as.com
China acelera su programa espacial con un objetivo claro: llevar astronautas a la Luna antes de 2030 y establecer allí una presencia permanente. Este avance tecnológico podría permitirle adelantarse a Estados Unidos, cuyo calendario sigue condicionado por retrasos en el desarrollo de sistemas clave.
Mientras la NASA continúa con su programa Artemis —con el objetivo de volver a pisar la Luna en torno a 2028—, el programa chino avanza con una hoja de ruta definida y pruebas técnicas ya en marcha.
Un sistema propio
=> Recibir por Whatsapp las noticias destacadas
El plan chino se basa en una arquitectura completamente independiente. La misión tripulada utilizará la nave Mengzhou, diseñada para transportar hasta tres astronautas hasta la órbita lunar. Esta cápsula viajará a bordo del cohete Larga Marcha 10.
En paralelo, otro lanzamiento pondrá en órbita el módulo lunar Lanyue, que se acoplará con la nave principal antes del descenso a la superficie.
China ya ha realizado pruebas clave. A principios de 2026, una misión no tripulada demostró el sistema de escape de la cápsula Mengzhou, un paso fundamental para garantizar la seguridad de futuras misiones tripuladas. Además, se prevé un nuevo vuelo de prueba hacia la estación espacial Tiangong antes de finalizar el año.
Según expertos del sector, el desarrollo tecnológico está lo suficientemente avanzado como para cumplir los plazos previstos. Esto refuerza la posibilidad de que China llegue antes que Estados Unidos a la superficie lunar por primera vez desde la misión Apolo 17 en 1972.
Más allá del alunizaje
El objetivo chino no se limita a una misión puntual. El país asiático aspira a construir una base lunar permanente en la próxima década junto a Rusia, en el marco de la Estación Internacional de Investigación Lunar (ILRS).
Para el primer alunizaje, previsto en torno a 2030, se estudian varias zonas cercanas al ecuador lunar, donde las condiciones son más seguras. Entre ellas destaca Rimae Bode, una región volcánica que podría ofrecer información clave sobre la formación de la Luna y la Tierra.
Tanto China como Estados Unidos también tienen en el punto de mira el polo sur lunar, donde se cree que existen reservas de hielo de agua. Este recurso sería clave para futuras misiones, ya que podría transformarse en combustible, facilitando la exploración espacial a gran escala.
Aunque desde Estados Unidos se percibe esta situación como una nueva carrera espacial, algunos analistas apuntan a que China sigue una estrategia diferente. Más que competir directamente, el país busca consolidar una presencia sostenida en la Luna con objetivos científicos, tecnológicos y estratégicos.
Desde 2007, China ha desarrollado un programa con misiones robóticas que incluyen hitos como el alunizaje en la cara oculta en 2019 o el retorno de muestras lunares en 2020 y 2024.
En cambio, el programa Artemis ha sufrido retrasos debido al desarrollo de sistemas clave como los módulos de aterrizaje, en los que participan empresas como SpaceX o Blue Origin.
Este desfase podría ser determinante. Si los plazos actuales se mantienen, China tendría una ventana real para convertirse en la primera nación en regresar a la superficie lunar en el siglo XXI.
Más allá de quién llegue primero, lo que parece claro es que la Luna vuelve a situarse en el centro de la exploración espacial, no solo como destino, sino como plataforma estratégica para futuras misiones hacia Marte y el espacio profundo.
