Tarija. Exigen a ENDE revelar el diseño final y el impacto de este proyecto
Los comités impulsores de Chuquisaca y Tarija buscan «desmontar» la resistencia con una ofensiva técnica. Activistas ambientales e indígenas alertan sobre la alteración del ecosistema.
Fuente: https://elpais.bo
El proyecto hidroeléctrico El Carrizal volverá a instalar el debate este viernes 29 de mayo, en la ciudad de Villa Montes, se ha convocado a una reunión de socialización donde el Comité Impulsor de la iniciativa expondrá los alcances técnicos y económicos de la obra, mientras que organizaciones ambientales, pueblos indígenas y defensores del río Pilcomayo preparan una batería de observaciones sobre los posibles impactos ecológicos y sociales que podría generar la represa.
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La cita está prevista para las 09.00 y prevé reunir a autoridades el ejecutivo regional, Asamblea Regional, alcaldes, concejales, organizaciones sociales y representantes de sectores productivos.
Una megaobra que divide
El Carrizal es considerado uno de los proyectos hidroeléctricos más ambiciosos proyectados para el sur de Bolivia. La iniciativa contempla una inversión cercana a los 1.300 millones de dólares y plantea la construcción de una presa de aproximadamente 160 metros de altura sobre el río Camblaya, en la frontera natural entre Tarija y Chuquisaca.
Según los impulsores de la obra, el complejo tendría capacidad para generar alrededor de 360 megavatios (MW) de energía eléctrica y permitiría habilitar sistemas de riego para cerca de 90.000 hectáreas agrícolas en la región del Chaco, una de las zonas históricamente golpeadas por la sequía.
El bloque que respalda el proyecto sostiene que El Carrizal representa una alternativa estratégica frente a la caída de los ingresos hidrocarburíferos y la necesidad de diversificar la matriz energética del país. Entre quienes promueven la iniciativa se encuentran autoridades departamentales, comités cívicos, brigadas parlamentarias y los comités impulsores conformados en Tarija y Chuquisaca.
Sin embargo, del otro lado crece la resistencia de sectores indígenas, ambientalistas y pobladores que temen daños irreversibles sobre la cuenca del Pilcomayo y las actividades económicas que dependen de este río.
La estrategia de socialización
El diputado tarijeño Rodrigo Fuenzalida informó que durante el pasado fin de semana las brigadas parlamentarias de Tarija y Chuquisaca sostuvieron reuniones técnicas junto a los comités impulsores del proyecto, con el objetivo de unificar criterios y preparar el material que será expuesto en Villa Montes.
El legislador aseguró que el encuentro servirá para responder observaciones relacionadas principalmente con el impacto ambiental que advierten los sectores opositores.
“Queremos que todas las organizaciones e instituciones conozcan técnicamente el proyecto y puedan plantear sus dudas. La intención es transparentar la información y desmontar algunos argumentos que se han difundido sobre posibles daños ambientales”, señaló.
Fuenzalida explicó que durante la socialización se presentarán datos técnicos sobre el recorrido del sábalo, el área exacta donde se emplazaría la represa y la superficie que eventualmente sería inundada por el embalse.
Asimismo, afirmó que ya existirían informes ambientales que descartan afectaciones graves al ecosistema, aunque reconoció que sí hubo modificaciones en las proyecciones económicas debido al incremento de costos y la inflación registrada en los últimos años.
“El proyecto Carrizal es importante para Tarija y no causa los daños que se han estado mencionando”, afirmó.
El diputado también anunció que el sábado se desarrollará una reunión similar en Yacuiba, donde igualmente serán convocados ejecutivos regionales, alcaldes, concejales, asambleístas y organizaciones sociales del Chaco.
Las dudas sobre el impacto ambiental
Mientras el bloque impulsor prepara la defensa técnica del proyecto, el Comité de Defensa del río Pilcomayo también alista sus argumentos para cuestionar la iniciativa.
Uno de los principales puntos de preocupación gira en torno al impacto que podría generar la presa sobre el ecosistema del Pilcomayo, especialmente en la migración del sábalo, especie considerada fundamental para la subsistencia económica y alimentaria de comunidades indígenas y pescadores del Chaco.
La activista Ludmila Pizarro, quien es parte del Comité de Defensa, confirmó que participarán en la reunión de Villa Montes para exigir información técnica y documentación oficial sobre el proyecto.
Pizarro recordó que semanas atrás, en una reunión realizada en la comunidad de San Antonio de Tunteyas, el pueblo indígena Weenhayek expresó formalmente su rechazo al proyecto y demandó acceso al estudio de preinversión, al diseño final y a los estudios de impacto ambiental que presuntamente se encuentran bajo administración de ENDE.
“Nos hemos vuelto a organizar y pronunciarnos para que la Asamblea no avance hasta que no haya una aclaración total del proyecto y contemos con la documentación adecuada, como la ley lo establece”, sostuvo.
La activista indicó además que existe un pronunciamiento técnico elaborado por alrededor de 20 científicos que ya en 2022 habían advertido posibles impactos negativos del proyecto sobre la cuenca del Pilcomayo.
Entre las principales preocupaciones figuran la alteración del caudal del río, la afectación a la biodiversidad, la interrupción de rutas migratorias de peces y el riesgo para actividades económicas vinculadas a la pesca.
Indígenas exigen participación
Uno de los cuestionamientos más reiterados por los sectores críticos apunta a la supuesta falta de consulta y socialización previa con las comunidades indígenas que podrían resultar afectadas directa o indirectamente por la obra.
Desde el pueblo indígena Weenhayek, su capitán grande Francisco Pérez Nazario, sostiene que no fueron incorporadas en la discusión técnica del proyecto, pese a que el Pilcomayo constituye uno de los pilares de subsistencia económica y cultural de esta población.
Pizarro remarcó que actualmente existe coordinación entre el Comité de Defensa del río Pilcomayo y organizaciones de Villa Abecia, en Chuquisaca, para fortalecer una posición conjunta frente al avance de la iniciativa.
“Queremos intercambiar criterios y conocer a ciencia cierta la realidad de cada territorio donde se pretende emplazar el proyecto, porque en la cuenca baja tampoco hemos sido tomados en cuenta”, manifestó.
