Cámara de Industrias: A 46 días de los bloqueos, el daño ya es devastador


La Cámara de Industrias estimó en $us 2.000 millones los efectos de los bloqueos en el país

Fuente: correodelsur.com



Tras 46 días de conflicto social, el impacto económico en Bolivia es devastadora. La Cámara Nacional de Industrias estima pérdidas por los bloqueos en 2.000 millones de dólares y una reducción de 500 millones de dólares en las exportaciones. A ello se suman los sectores del turismo y la gastronomía, cuyas pérdidas alcanzan aproximadamente los 1.100 millones de bolivianos, según datos del Gobierno.

Desde hace un mes y medio, el país está inmerso en una espiral de conflictos sociales con sectores que piden la renuncia del presidente Rodrigo Paz, a quien acusan de incumplir promesas de campaña y de gobernar en desmedro de sus intereses.

=> Recibir por Whatsapp las noticias destacadas

Varias organizaciones –entre ellas de campesinos, obreros sindicalizados y cocaleros– han instalado bloqueos en las principales carreteras del país, una práctica habitual de presión social en Bolivia, pero que pocas veces es tan prolongada y masiva como ahora.

Según publica el portal Infobae, este panorama social, amenaza con profundizar la crisis económica. Las últimas estimaciones de la Cámara Nacional de Industria señalan una pérdida económica de al menos 2.000 millones de dólares y la caída de las exportaciones se calcula en 500 millones de dólares.

Las pérdidas para el turismo y la gastronomía en el país suman aproximadamente 110 millones de dólares, publicó el Ministerio de Turismo Sostenible, mientras que la Cámara de Hotelería de La Paz reportó un 65% de cancelación de reservas y apenas un 18% de hospedajes, según señala un informe de EFE.

Los cortes de ruta también han puesto en riesgo el abastecimiento de alimentos y combustibles en la sede de Gobierno, aislada por el cierre de sus principales accesos. Además, han generado un alza en los precios de productos básicos, afectaciones al transporte público y la aplicación de medidas de contingencia, como la modalidad de clases virtuales en el sistema educativo.

¿QUIÉN PAGA LA FACTURA?

Aunque en los últimos días se han avizorado negociaciones que pueden poner fin al conflicto, las secuelas de los bloqueos serán de largo plazo. Analistas advierten que cuando la conflictividad disminuya y las carreteras vuelvan a abrirse, Bolivia enfrentará una pregunta fundamental: cómo reconstruir un país que ha quedado más empobrecido y dividido que antes.

El departamento más afectado es La Paz,  es el epicentro de las protestas sociales y donde la vida entró en un paréntesis parecido al de la pandemia: calles vacías, negocios a media fuerza, poco transporte público y una desesperación permanente por no encontrar comida o encontrarla a precios desorbitantes.

“En La Paz ha surgido la idea de que somos los rehenes del país, que no merecemos el trato que recibimos, tanto del gobierno como de los manifestantes”, explica al portal la politóloga Ana Lucía Velasco, que afirma que muchos negocios han cerrado temporalmente por falta de insumos y clientes.

El daño económico para los emprendedores y el sector informal –que en Bolivia supera el 80%–es difícil de calcular. “Es un impacto enorme y nos apena mucho porque este trabajo que venimos haciendo en los últimos seis meses está siendo golpeado”, manifestó hace algunas semanas el ministro de Economía, José Gabriel Espinoza.

Bolivia atraviesa en los últimos años una crisis económica a raíz del desplome de la renta del gas que en poco más de una década pasó de 5.489 millones de dólares anuales a menos de 1.700 millones.

Aunque persisten problemas como la escasez de divisas, la inflación y el déficit fiscal, desde la llegada de Paz al poder, en noviembre pasado, se registraron algunas señales de mejora en los mercados financieros, reflejadas en ciertos indicadores como la reducción del riesgo país.