Gálvez defendió la política gubernamental de lucha contra el narcotráfico y recordó una serie de operativos ejecutados en los últimos meses contra integrantes de organizaciones criminales internacionales.
eju.tv / Video: BTV
El vocero presidencial, José Luis Gálvez, afirmó este miércoles por la tarde que el caso denominado «narcomaderas», investigado por autoridades chilenas tras el decomiso de más de 108 toneladas de cocaína y ketamina ocultas en cargamentos de madera provenientes de Bolivia, confirma la existencia de estructuras del narcotráfico que operaron durante dos décadas en el país y que actualmente son objeto de una ofensiva estatal.
«Este hecho confirma lo que venimos afirmando permanentemente. Evidentemente, habrá que ver los resultados que arroje esa investigación, pero es innegable que en Bolivia, durante dos décadas, se instauró una mafia que hoy vemos con su verdadero rostro: el del narcoterrorismo, y que sufrió duros golpes propinados por esta gestión en este corto periodo de Gobierno», enfatizó la autoridad, en referencia al caso de incautación en Chile.
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El vocero señaló que la investigación en curso deberá establecer responsabilidades, pero remarcó que el caso evidencia la presencia de redes criminales que se consolidaron durante años en territorio boliviano.
«Estas mafias están financiando a personas violentas que impulsan un intento de golpe de Estado (con movilizaciones) que ya fracasó. Financian a personas violentas, no a los movimientos sociales. Tenemos toda la claridad para afirmar que existe un intento fracasado de golpe de Estado, porque no van a lograr su propósito, aun cuando insistan con más violencia», consideró.
Asimismo, Gálvez defendió la política gubernamental de lucha contra el narcotráfico y recordó una serie de operativos ejecutados en los últimos meses contra integrantes de organizaciones criminales internacionales. Entre ellos mencionó la captura y expulsión de Sebastián Marset, considerado uno de los narcotraficantes más buscados de la región, así como la aprehensión y expulsión de Herson Palermo, señalado como integrante del Primer Comando de la Capital (PCC) de Brasil.
Asimismo, destacó las acciones realizadas contra otros ciudadanos vinculados a redes internacionales de tráfico de drogas que, según indicó, habían establecido operaciones en Bolivia. Por ejemplo, capturó y expulsó al tercer narcotraficante más buscado del mundo, Sebastián Marset.
La autoridad afirmó que la actual administración mantiene una estrategia de «lucha frontal» contra las estructuras del narcotráfico y aseguró que el objetivo es desmontar organizaciones criminales que durante años habrían operado con altos niveles de impunidad.
«Fue en esta gestión la que también capturó y expulsó a Herson Palermo, cabecilla del PCC, que vivía cómodamente en Cotoca, en Santa Cruz, y que tenía una condena acumulada de 126 años en Brasil. Se lo capturó y se lo expulsó, pero no solo a él. También se hizo lo mismo con Clever Noriega, alias ‘Quequeu’; Micaeli Santos; Mateus Nascimento; Clever Suárez; y Luis Gustavo Cipes. Todos ellos verdaderos peces gordos del narcotráfico. Todo nuestro trabajo durante estos meses ha sido justamente una lucha frontal para desmontar las estructuras que se habían armado durante los últimos 20 años y que habían operado con inmensa impunidad», enumeró.
En ese contexto, Gálvez vinculó la reacción de estos grupos criminales con los episodios de violencia registrados en las últimas semanas en diferentes regiones del país que acatan un bloqueo desde hace 41 días y que principalmente cercan al departamento de La Paz, señalando que las organizaciones narcotraficantes se han visto afectadas por las acciones estatales.
Enfatizó que el Gobierno nacional colaborará con las investigaciones nacionales e internacionales relacionadas con el caso «narcomaderas».
