Con menos brillo del esperado después de haber sido protagonista durante muchas semanas, el capitán argentino puso fin a 20 años de citas con el torneo más grande, el que le obsesionó durante más de tres lustros.
eju.tv / Fuente: EFE, vía El Deber / Video: ESPN
Recorrió con la mirada las gradas y fue saludando a cada jugador español que se acercó a despedirle. Pese a quedarse sin el segundo título mundial, Leo Messi quiso guardar para sí sus últimos instantes en un Mundial. No hubo lágrimas, sino el deseo de recordar cada momento, de levantar el ánimo de esa generación de jugadores que le acompañó en su adiós.
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Por eso, el 10 se ha sentido liberado en el Mundial norteamericano, en el que ha dejado sus mejores números, que finalmente no le han alcanzado para ganar la Bota de Oro, ni ser el máximo artillero histórico por el hambre insaciable de Kylian Mbappé, al que los números le dan consuelo, tras ser criticado por su juego contra España.
Messi penó durante cuatro Mundiales, con todo tipo de plantillas; la anterior a su generación (Riquelme, Verón, Sorín…), o la suya (Agüero, Mascherano, Di María) y con todo tipo de técnicos, tácticistas (Sampaoli) o leyendas (Maradona).
Hasta que llegó Lionel Scaloni y le rodeó de un grupo de jugadores dispuestos a dejarse la vida por su capitán, un equipo de pretorianos, que no solo admiraban al jugador, sino que se sintieron representados por la persona.
Así ha llegado a una final, en la que tuvo una despedida que no estuvo acorde con su trayectoria. Superada Argentina en todo momento, la Albiceleste cayó en la prórroga. Para cuando apareció el capitán la campeona ya no tenía gasolina. Messi se va triste pero deja un legado difícil de superar; más Mundiales, más minutos, más partidos… la obra de un jugador inigualable.
