En la madrugada del 27 de junio, ataques del Comando Centro de Estados Unidos a las instalaciones costeras militares y plantas de energía de Irán; inmediatamente, misiles iraníes lanzados contra posiciones norteamericanas en la zona del Golfo. En pocas horas, la guerra se había reiniciado. Las imágenes mostraron un bombardeo brutal.
Lo cierto es que el fuego cruzado con misiles y drones, ha dejado como papel mojado el memorándum de entendimiento, firmado el 17 de junio, para poner fin a un conflicto que fue inicialmente activado por EE.UU. el 28 de febrero, con la operación “Martillo de media noche”, cuando atacó bases nucleares de Irán. La guerra que, en palabras del Presidente norteamericano iba a durar cuatro o cinco semanas, está a punto de cumplir cinco meses, sin indicios de que vaya a terminar, pese a los intentos de tregua auspiciados por Pakistán y Catar. Los puertos de Ormuz están cerrados nuevamente, Irán tiene sus depósitos llenos de petróleo y gas que no puede exportar, su economía asfixiada colapsa.
Esta nueva arremetida armada sucedió después de que Teherán y Washington acordaron la reapertura del Estrecho de Ormuz. El documento incluye descongelar seis mil millones de dólares de Irán para que reconstruya su país, devastado por los ataques de Estados Unidos y su aliado armado, el Estado de Israel.
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Ambas partes firmantes denuncian incumplimiento: no se dispuso la entrega de los 6 mil millones de dólares de sus fondos congelados, alega Teherán; se atacó a bases y buques norteamericanos, informan por su lado, portavoces de la Casa Blanca.
Es evidente que la confrontación armada no se originó precisamente por causa de ideologías políticas tradicionales, es sobre todo para consolidar una posición geopolítica, en su intento de imponer hegemonía global.
Una de las consecuencias en este escenario de tensión, es la fluctuación del precio del petróleo, con efectos adversos sobre todo para países de menor desarrollo que, cuando sus gobiernos subsidian, deterioran el déficit fiscal; y si trasladan el alza a los consumidores, aumenta el riesgo de espiral inflacionaria y conflictividad social
El Banco Mundial, en abril de 2025, estimó que el precio del Brent promedio en 2026, sería de 60 USD, el barril, debido a la posible desaceleración de la economía en el mundo. El petróleo Brent cotizaba el 22 de enero de 2026, 65.46 USD. Estallado el conflicto en Oriente Medio, llegó en marzo a 120 USD. Y este último viernes cotizó a 87,70 dólares, el barril.
Es un escenario de enfrentamiento que involucra cada vez más a nuevos países y organizaciones, como es el caso de Hezbolá: grupo libanés islamita con un ejército poderoso, al punto de ser considerado como un Estado dentro de otro Estado, cuyo principal objetivo no es precisamente defender Líbano, sino atacar a Israel, de la misma manera como lo hace la organización militar Hamás, considerada por varios países un grupo terrorista, también con la misión de atacar a Israel.
Por otro lado, se reportó que aparecieron en escena los guerrilleros kurdos para enfrentar a la Guardia Revolucionaria Iraní (GRI), cuyo fundamentalismo teocrático boicotea las negociaciones, y seguirá atacando, porque su propósito es que la guerra no termine.
Mario Malpartida
Periodista
