Emergencias del Hospital Japonés colapsa con más de 40 pacientes que incluyen niños e intubados


El doctor agradeció a las empresas que han donado insumos, pero dejó claro que esa ayuda no es suficiente para sostener un servicio que debería ser garantizado por el Estado.

eju.tv / Video: Red Gigavisión

El departamento de emergencias del Hospital Japonés de Santa Cruz se encuentra en estado crítico, con 46 pacientes en sus instalaciones, entre ellos niños, intubados y personas que requieren cirugías de alta complejidad, en medio de una saturación que el jefe del servicio, doctor Oliver Vernal, calificó como «un problema muy grave» que pone en riesgo tanto a los enfermos como al personal médico, reducido y afectado por el hacinamiento.



«Seguramente ustedes lo conocen, el sobrecupo de pacientes en los servicios de emergencias se dejan ver hoy más que nunca. Tenemos más de 46 pacientes en el departamento de emergencias del Hospital Japonés, tenemos niños, intubados, tenemos pacientes que requieren cirugías complejas, tenemos una campaña de operación sonrisa también encima, entonces son elementos que colapsan cualquier servicio de nuestro departamento. Es un problema muy grave y eso nos obliga a trabajar a mayor demanda para los médicos, para el personal de enfermería y como bien también lo saben, es personal reducido en estos momentos», detalló el médico en conferencia de prensa.

Foto: Archivo El Deber – Hospital Japonés.

A la abrumadora demanda asistencial se suma la escasez de personal debido a que el 30% de los trabajadores de salud están ausentes por problemas respiratorios, producto de las condiciones de hacinamiento en las que operan.

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Vernal señaló que todos los días se comunican con el sistema de referencia y con el Servicio Departamental de Salud para buscar soluciones, pero reconoció que «no es suficiente», y advirtió que la vida de los pacientes y el personal está en riesgo.

El galeno recordó que el año pasado ya se registraron tres brotes de infecciones respiratorias entre residentes médicos debido al hacinamiento, lo que evidencia que la crisis no es nueva, sino que se agrava con el tiempo. La sobrecarga de pacientes, sumada a la falta de recursos humanos y a la campaña de «Operación Sonrisa» que también se desarrolla en el hospital, ha colapsado cualquier capacidad de respuesta del centro de salud.

Pero el problema no es solo de espacio o personal. Los medicamentos también faltan. «No tenemos medicamentos. La farmacia nos otorga menos del 30% de una receta y ese es un problema para la familia, porque tiene que ir al frente (farmacias privadas) y tiene que ver si va a almorzar o si va a comprar la medicación», reveló Vernal. Insumos básicos como guantes y otros elementos de protección también escasean, y el personal tiene que recurrir a préstamos entre pacientes o a donaciones de empresas farmacéuticas para poder atender.

El doctor agradeció a las empresas que han donado insumos, pero dejó claro que esa ayuda no es suficiente para sostener un servicio que debería ser garantizado por el Estado.

«Gracias a ellos es que esto está subsistiendo», afirmó, en un mensaje que evidencia la precariedad de un sistema de salud que, pese a los esfuerzos del personal, se ve desbordado por la demanda y la falta de recursos, dejando a pacientes y trabajadores en una situación de alta vulnerabilidad.