Los carburantes en Bolivia volvieron a ser subvencionados, tras aprobarse normas para mantener los precios fijos hasta fin de año. En los últimos días se subió el precio del diésel solo para los grande consumidores

El presidente Rodrigo Paz consideró necesario acabar con los “incentivos perversos” que persisten en el esquema de combustibles y trabajar en iniciativas dirigidas a los sectores más vulnerables de la población, con el propósito de terminar de estabilizar la economía y, en el corto plazo, “sacar la patria adelante”.
“Hoy es el momento de ponerle el hombro a Bolivia; el esfuerzo que hagamos como bolivianos para estabilizar nuestra economía pasa por transparentar y eliminar de una vez por todas, por ejemplo, los incentivos perversos en los combustibles”, desafió el mandatario en medio de anuncios de movilizaciones sociales.
Precisamente, en estos días se articulan protestas de sectores productivos en el departamento de Santa Cruz en contra del Decreto Supremo 5576, norma que retira la subvención al diésel y fija un precio referencial de Bs 18, el cual se ajustará en función de la cotización internacional del petróleo.
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Esta medida está orientada de manera específica a los grandes consumidores, como los sectores agroindustriales y las cooperativas mineras.
“El esfuerzo que hagamos hoy para generar justicia social, ayudando solidariamente a quienes más lo necesitan, nos permitirá en el corto plazo sacar la patria adelante”, afirmó en el acto de posesión del ministro de Economía, Christian Morales.
Si bien el Gobierno levantó la subvención a los hidrocarburos en enero tras más de 20 años de vigencia y un costo fiscal superior a los $us 3.000 millones, la medida fue restablecida posteriormente. Aunque el Ejecutivo debía ajustar las tarifas en julio, optó por mantenerlas invariables debido a la coyuntura provocada por los 53 días de bloqueo de caminos.
De este modo, por lo menos hasta fin de año, el subsidio a los hidrocarburos se mantendrá vigente, excepto para los grandes consumidores. El comercio de carburantes a precios inferiores a los del mercado regional fomenta el contrabando, factor que desencadena, principalmente, la escasez de diésel en el país que provoca interminables filas de camiones en los surtidores.