Ventas mineras: El auge enfrenta el reto de generar divisas y empleo


Menos del 9% de las ventas externas por minerales se convierten en un aporte real a la administración del Estado.

Las exportaciones mineras de Bolivia registraron un crecimiento extraordinario durante el primer semestre y podrían alcanzar niveles históricos, impulsadas principalmente por las elevadas cotizaciones internacionales de los minerales.

Sin embargo, el desafío para el país no se limita a exportar más, sino a lograr que una mayor parte de ese valor se transforme en divisas disponibles, inversión productiva y empleo.



Los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), procesados por el Instituto Boliviano de Comercio Exterior (IBCE), muestran que las exportaciones de minerales en Bolivia llegaron a $us 4.452 millones entre enero y junio de la gestión, un incremento de 91% en valor respecto al igual periodo de 2025.

Incremento

Paradójicamente, este salto vino acompañado de una caída del 12% en el volumen exportado, un fenómeno que el gerente general del IBCE, Gary Rodríguez, atribuye a un “benéfico ‘efecto-precio’, vale decir, a las altísimas cotizaciones internacionales de los minerales que está exportando el país este año”, señaló el representante.

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El economista Fernando Romero coincidió en que el incremento responde principalmente a la combinación de precios favorables y una mayor valorización de minerales como la plata, el oro, el zinc y el estaño, antes que a un aumento equivalente de la capacidad productiva nacional.

Según su análisis, entre enero y junio de 2026 la extracción de minerales alcanzó $us 2.902,3 millones, 55% más que en el mismo periodo de 2025. La plata fue uno de los principales motores, con exportaciones por $us 1.836,5 millones, mientras que el zinc llegó a $us 794 millones. El oro metálico alcanzó $us 1.086,5 millones y el estaño metálico $us 275,4 millones.

De acuerdo con Romero, el escenario internacional también favoreció al sector e indicó que el Banco Mundial proyectó para esa gestión un incremento de 17% en los precios de los metales y minerales y de 42% en los metales preciosos. A ello, sumó la demanda internacional creciente de minerales considerados estratégicos para la electrificación, la tecnología, el almacenamiento energético y la defensa.

Problemas

Para el analista minero Héctor Córdova uno de los principales problemas está precisamente en la diferencia entre el valor de las exportaciones y los recursos que efectivamente ingresan a la economía estatal.
“La exportación de minerales es muy importante, pero más en forma que en fondo. En la realidad, el aporte verdadero al Estado, es pequeño”, indicó Córdova.

Según el analista, la renta minera —compuesta por impuestos, regalías y patentes— representa menos del 9% del valor de los minerales exportados. Por ello, indicó, incluso ante un escenario de $us 10.000 millones en exportaciones, el aporte efectivo al Estado rondaría los $us 900 millones.

Además, esos recursos “son recibidos principalmente en bolivianos” y no directamente en dólares.

Esta situación adquiere mayor importancia en un contexto en el que Bolivia requiere divisas para financiar importaciones, atender obligaciones externas y sostener la liquidez de la economía.

Córdova identificó a Comibol como uno de los principales actores que en ese momento genera un ingreso directo de divisas, debido a que su producción es exportada a través del Banco Central de Bolivia (BCB). En el caso de los operadores privados y cooperativas, el aporte al Estado se realiza principalmente mediante impuestos y regalías pagados en bolivianos.

El caso del oro representa una particularidad. De acuerdo con la Ley 1503 y su reglamentación, se estableció mecanismos mediante los cuales las comercializadoras que pretendan exportar oro deben vender al BCB prácticamente una cantidad equivalente a la que buscan exportar. Córdova consideró que esta medida permite al BCB adquirir el metal en bolivianos y posteriormente venderlo en el exterior para obtener dólares.

Ventas

El analista planteó ampliar este mecanismo y como alternativa surgió que las empresas privadas que en este momento mantienen sus ingresos de exportación en cuentas en el extranjero depositen en el BCB una parte de los dólares que necesita para cubrir sus gastos corrientes en Bolivia. A cambio, pueden recibir bolivianos mediante un tipo de cambio preferencial.

“Entonces el BCB ya tendrá un montón de millones de dólares sin afectar en absoluto la economía de nadie. No se necesita una ley nueva, bastaba un decreto para lograr esto”, sostuvo.

Otra propuesta planteada consiste en que los impuestos y regalías mineras puedan pagarse en dólares. Bajo este esquema, el Estado recibiría las divisas y posteriormente el BCB realiza la conversión a bolivianos.

Para Romero, convertir el actual ciclo favorable en crecimiento sostenible requerirá aumentar la inversión en exploración, ampliación de operaciones, tecnología, energía, agua, transporte y logística. El motivo, según dijo, es que un incremento de las exportaciones explicado únicamente por los precios internacionales puede ser transitorio si no existe un aumento paralelo de las reservas y la producción.

Obstáculos

Córdova, sin embargo, consideró que Bolivia todavía enfrenta obstáculos para atraer grandes capitales. Entre ellos mencionó aspectos de la normativa minera y constitucional, la dificultad para transferir o utilizar determinados derechos mineros como garantía, la estructura contractual y la ausencia de mecanismos de arbitraje internacional que algunos inversionistas consideran necesarios.

El analista también señaló que una parte importante de las operaciones mineras todavía no se han adecuado al esquema empresarial previsto por la normativa. Según su explicación, alrededor del 90% de las operaciones todavía no están adecuados y continúa bajo estructuras como cooperativas, pequeñas empresas unipersonales u otras formas de organización.

Por ello, según dijo, la atracción de capital no dependerá únicamente de modificar una norma. Consideró igualmente importantes la estabilidad, la seguridad frente a avasallamientos y conflictos, la disponibilidad de profesionales especializados y la capacidad nacional para generar conocimiento y tecnología.

Otro de los desafíos centrales es aumentar el valor agregado de las exportaciones. Romero planteó avanzar desde la exportación de concentrados hacia procesos de fundición, refinación, recuperación de subproductos y manufacturas metálicas. La finalidad es que una mayor proporción del valor generado por los recursos naturales permaneciera dentro del país.

Córdova utilizó como referencia a Comibol y sostiene que la empresa estatal tiene la capacidad de exportar parte de su producción como metal y no solamente como concentrado. Esto permitirá obtener un mayor valor por el producto y recuperar subproductos que de otra manera puedan quedar fuera del ingreso recibido por el país. “Hay que dar ese pasito para dejar de ser exportadores de mineral y ser exportadores de metal”, afirmó.

Minería

El objetivo, además, debe ser romper el carácter de “enclave” que todavía presenta buena parte de la minería boliviana. Córdova explicó que las operaciones mineras compran pocos insumos en el mercado nacional porque muchos de ellos no se producen en Bolivia. A la vez, existen dificultades normativas y tributarias que reducen los incentivos para comercializar determinados productos mineros dentro del país.

El aumento de las exportaciones tampoco garantiza por sí solo una expansión significativa del empleo. Para que la bonanza minera tenga un impacto más amplio, los ingresos deben conectarse con nuevas inversiones y con el desarrollo de proveedores nacionales.

Romero planteó que la minería puede generar empleos indirectos en transporte, mantenimiento, construcción, metalmecánica, ingeniería, laboratorios y servicios especializados.

De esta manera, el objetivo no es solamente aumentar el número de trabajadores dentro de las minas, sino construir un ecosistema productivo minero.
Indicó además que la instalación de plantas de concentración, fundición, refinación y manufactura también pueden ampliar esa cadena de empleos, al generar nuevas actividades alrededor de cada tonelada de mineral extraído.
La actual bonanza minera puede contribuir a compensar parte de la pérdida de ingresos de los hidrocarburos, pero Córdova considera que esto dependería de que se modifique la forma en que el país captura los beneficios de las exportaciones. “Si es que se tomaban medidas como las que he dicho, sí y si no, no”, respondió al ser consultado sobre la posibilidad de que la minería compensará los ingresos hidrocarburíferos.