El congelamiento de precios de los carburantes rige hasta enero. El gobierno se comprometió con el FMI a poner fin a la subvención en 2027

La subvención a los hidrocarburos exige un desembolso semanal de 55 millones de dólares y, «por más que se imponga cadena perpetua», el contrabando de combustibles continuará debido a las distorsiones del mercado, por lo que la población debe cobrar conciencia del daño económico que sufre el país, afirmó el ministro de Trabajo, Williams Bascopé.
«Cada semana se necesitan 55 millones de dólares para mantener el subsidio. Una carretera bien ejecutada desde Desaguadero hasta Río Seco requiere aproximadamente 200 millones; si se dejara de subvencionar un solo mes, se podría financiar esa obra por completo. ¿Se imaginan el perjuicio que representa la subvención?», cuestionó la autoridad.
El Gobierno mantiene congelados los precios del diésel y la gasolina hasta enero, en cumplimiento de un decreto supremo y los compromisos asumidos con el Fondo Monetario Internacional (FMI). La persistente escasez de carburantes es atribuida principalmente al contrabando de extracción y al mercado negro interno generados por la brecha de precios.
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Recientemente, una intervención ejecutada en Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) y la Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH) puso al descubierto una red ilícita enquistada en la cadena de importación, almacenaje, despacho y distribución de carburantes.
«Aunque se aplique pena capital o cadena perpetua, el contrabando va a continuar. Ocurre algo paradójico: se despachan 10 cisternas y se desvían cinco; pones a alguien de confianza a controlar y desaparecen siete. Por más que se apliquen sanciones severas, el ilícito continuará porque los márgenes de ganancia son tentadores», afirmó Bascopé.