La institución aseguró que su accionar «se desarrolla bajo estrictos criterios de pluralismo, imparcialidad y objetividad técnica».

La Defensoría del Pueblo reafirmó este martes su independencia institucional y ratificó que cumplirá con su mandato de defensa de los derechos humanos sin «admitir presiones ni interferencias de ningún sector», luego de que el presidente Rodrigo Paz cuestionara públicamente la imparcialidad del defensor del pueblo, Pedro Callisaya.
«Su independencia funcional, técnica y administrativa constituye una garantía ciudadana fundamental para asegurar la vigencia plena de los derechos y garantías constitucionales. El cumplimiento riguroso de esta autonomía institucional está acreditado a escala internacional», refiere un fragmento del pronunciamiento emitido por la entidad.
En un contexto de tensión por la amenaza de sectores evistas de retomar las medidas de presión, el presidente Paz dirigió el lunes una advertencia a la autoridad defensorial: «Una advertencia al Defensor del Pueblo electo en el pasado: nunca lo vi hablar en el pasado, nunca. Ahora habla. Bien por él, bien por el cumplimiento de la Constitución y el Estado, pero que también ayude a aplicar las normas y las leyes para proteger a los hombres y mujeres de bien que quieren salir adelante y trabajar».
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Frente a estas declaraciones, el organismo defensorial remarcó a través del comunicado que su accionar «se desarrolla bajo estrictos criterios de pluralismo, imparcialidad y objetividad técnica».
«La labor de la Defensoría del Pueblo se rige por estándares universales de derechos humanos, con carácter no discrecional, manteniéndose al margen de coyunturas políticas», se asegura en el documento.