De acuerdo con Red País Bolivia, la ceremonia se extendió por varias horas, además, estuvo matizada por el debate en el corazón de Warisata, cuna de los Ponchos Rojos.

Los campesinos de la Federación Sindical Única de Trabajadores Campesinos de la Provincia Omasuyos, cantón Warisata, vistieron con poncho y sombrero al rector de la Universidad Indígena Boliviana Aymara «Túpak Katari» (Unibol), Roberto de la Cruz, en un acto simbólico de reconocimiento.
Esa singular vestimenta está reservada para los grandes líderes de la nación aymara, por lo que representa no solo un reconocimiento a la trayectoria del rector, sino un mandato para que la casa de estudios superiores sea refundada y mediante una ley sea equiparada al resto de las universidades del sistema público.
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De acuerdo con Red País Bolivia, la ceremonia se extendió por varias horas, además, estuvo matizada por el debate en el corazón de Warisata, cuna de los Ponchos Rojos.
Los dirigentes campesinos, tras escuchar y analizar la visión del rector, decidieron respaldar su gestión con el objetivo de que la Unibol deje de ser una institución que sobrevive en «terapia intensiva» para convertirse en el «brazo académico de los aymaras».
La investidura de De la Cruz con el poncho rojo —símbolo de autoridad, lucha y resistencia aymara— llega en un momento crucial para la universidad, que enfrenta una crítica situación financiera y una necesidad imperiosa de reestructuración.
En la oportunidad, De la Cruz planteó una gestión basada en los principios de mérito, transparencia, eficiencia, compromiso y resultados, y su principal desafío indicó que es impulsar un proyecto de ley que eleve a la universidad a la categoría de universidad plena, equiparándola a la UPEA y la UMSA, para garantizar su sostenibilidad y ampliar su oferta académica.
Durante el encuentro, una de las representantes de las mujeres Bartolina Sisa le recordó una tradición ancestral: «¿Dónde está la mujer? En la próxima tienes que caminar con mujer; andar ch’ulla (solo) es mala suerte».
La anécdota, más que una simple observación, refleja la visión de complementariedad y equilibrio que rige en la cosmovisión andina, donde el chacha-warmi (hombre-mujer) es la base de toda autoridad legítima y de todo proyecto que aspire a perdurar.
