Morales: el desprecio por las personas


Iván Arias Durán*

ivan-arias-duran En Juan Antonio Morales, en su injusta y desmedida privación de libertad, se resume el desprecio que los bolivianos, gobernantes y no gobernantes, tenemos por las personas, por nuestros compatriotas, por personas que supieron abrir sendas. No valoramos lo que tenemos, somos mezquinos, enanos. Nos guía la envidia, el odio, la ambición desmedida.

El desprecio es una cualidad muy primaria que pertenece al "ego". Es una falta de reconocimiento, estima o valor que se hace del otro. Hace años leí el siguiente grafiti: “si los Beatles hubiesen nacido en Bolivia, seguirían tocando en Forum”. Nada más cierto, tenemos intelectuales, hombre y mujeres de negocios, de cine, de arte, de deporte…pero nos encanta mirarnos en los éxitos de los ajenos.



Cuando alguien se reconoce con valores propios, y sabe comportarse dignamente consigo mismo, lo hace con los otros. El desprecio se relaciona con el odio y con la ignorancia. Despreciar es ponerse "por encima de", cuando despreciamos es porque no nos apreciamos, y para ubicarnos a la altura del otro, en lugar de elevarnos, lo menospreciamos, quitándole los valores que desearíamos para nosotros pero no nos creemos capaces de cultivar.

Es un mecanismo interno de subestimación, de falta de auto-estima, de valoración propia, y de falta de reconocimiento de uno mismo, que se recrea en el mundo externo. Esto sucede en el campo individual como colectivo. La diferencia entre los seres humanos parte de esa conciencia. Países, razas, religiones, están para generar divisiones y esas divisiones traen aparejadas diversas valoraciones hacia los otros. En el país hacemos culto a las diferencias lo que nos lleva a un grado de desprecio hacia los otros.

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A estas alturas de la historia humana está demostrado que nadie es mejor que nadie y que somos una unidad. La raza humana es una especie más dentro de este planeta, no estamos divididos, somos uno. Todos con diferentes grados evolutivos, pero todos provenimos de la misma fuente y hacia ella propendemos. Desde esta perspectiva el desprecio queda tan empequeñecido, como las mentes acotadas e involucionadas que lo cultivan.

“Toda forma de desprecio, si interviene en política, prepara o instaura al fascismo” (A. Camus). Humanos que desprecian al otro son intolerantes. La tolerancia tiene que ver con el respeto. Tolerar implica aceptar los errores, las diferencias, las creencias, las ideas del otro aun siendo diferentes de las de uno. Mi homenaje, admiración y solidaridad en Juan Antonio Morales a todos aquellos ciudadanos y ciudadanas que son despreciados por el poder y por sus semejantes. Fuerza maestro! Fuerza amigo! que su dolor nos ayudara a convertir el desprecio en admiración. La esperanza está dada, porque también sabemos y usted lo ha confirmado en las aulas y por los lugares por donde paso, que hay bolivianos y bolivianas capaces de admirar lo que tenemos, capaces de amar, de unirse. Como símbolo de esta esperanza, mientras el desprecio a usted lo metía entre rejas, el viernes, con la ayuda de Dios, rescatistas unidos, sin importar el color político o cargo, sino solo la vida y la persona, encontraron a Minor Vidal, uno de los sobrevivientes del trágico accidente aéreo que se llevó a 8 ciudadanos.

Y maestro, como dijo el ex presidente de Costa Rica, Arnulfo Arias, ser demócrata “quiere decir mucho más que promulgar constituciones políticas, firmar cartas democráticas o celebrar elecciones periódicas. Quiere decir construir una institucionalidad confiable, más allá de las anémicas estructuras que actualmente sostienen nuestros aparatos estatales. Quiere decir garantizar la supremacía de la ley y la vigencia del Estado de Derecho, que algunos insisten en saltar con garrocha. Quiere decir asegurar el disfrute de un núcleo duro de derechos y garantías fundamentales, crónicamente vulnerados en buena parte de la región latinoamericana.

No se debe confundir el origen democrático de un régimen con el funcionamiento democrático del Estado. Hay en nuestra región gobiernos que se valen de los resultados electorales para justificar su deseo de restringir libertades individuales y perseguir a sus adversarios. Se valen de un mecanismo democrático, para subvertir las bases de la democracia. Un verdadero demócrata, si no tiene oposición, debe crearla. Es muy fácil defender los derechos de quienes piensan igual que nosotros. Defender los derechos de quienes piensan distinto, ése es el reto del verdadero demócrata. Ojalá nuestros pueblos tengan la sabiduría para elegir gobernantes a quienes no les quede grande la camisa democrática”.

*Ciudadano de la República de Bolivia

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