Las cifras varían, pero no bajan de 35 y con frecuencia llegan a 50. Se trata de los muertos a tiros en Caracas cada fin de semana y que la han convertido en la segunda ciudad más peligrosa del planeta, superada sólo por Ciudad Juárez, en México, y por delante de Bagdad. Esta “guerra” dejó en 2008 más de 1.900 asesinatos.
Por Redacción Central – Los Tiempos – Subeditorial
Lo que sorprende es que esto ocurra en el paraíso socialista que Hugo Chávez asegura estar construyendo en Venezuela, modelo que está siendo adoptado por otros líderes “progresistas” de la región. Por lo visto, algo está fallando y el nuevo “libertador” o no se entera o le ocultan la realidad. Nunca antes Venezuela había tenido índices tan altos de criminalidad.
Si se considera que la pobreza es la que empuja a las personas a la delincuencia para buscar medios de subsistencia, podemos convenir que el sistema escogido por Chávez es un rotundo fracaso. En diez años de gestión, el número de pobres en Venezuela ha subido en lugar de bajar, no obstante los enormes recursos obtenidos por las exportaciones de petróleo. Las cifras se cuentan en miles de millones de dólares mal administrados, malgastados o generosamente regalados a sus corifeos que, astutamente, lo aplauden en distintas partes del mundo.
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Como aporte para aliviar la ola de violencia en Caracas, el Gobierno socialista bolivariano dona los ataúdes y ha colocado un televisor de plasma en las afueras de la morgue central, seguramente para que los deudos no se pierdan “Aló presidente” mientras esperan que le entreguen a sus muertos.
Cosas del “socialismo del siglo XXI” que los bolivianos nos aprestamos a “olear y sacramentar” en diciembre.