“Nadie se prepara para un sufrimiento como este” admite Pavel Tovar, el jefe de bomberos que lideró el rescate en los escombros del Hércules


El experimentado uniformado cuenta algunos de los detalles más duros y conmovedores de las labores de auxilio tras la tragedia del viernes pasado en El Alto.

Personal de bomberos y la policía durante las labores de rescate en el lugar del accidente, el viernes 27 de febrero / APG

Fuente: Brújula Digital

Una unidad de la Policía Forestal y de Preservación del Medio Ambiente (Pofoma) ubicada a tres cuadras del siniestro del Hércules de la FAB en El Alto, fue clave para que el auxilio a los sobrevivientes sea oportuno.



“A las 18:15 ha pasado el hecho, a las 18:20 nos han avisado y a las 18:25 ya estábamos en el lugar”, cuenta Pavel Tovar, el director nacional de Bomberos. La dura experiencia del rescate de heridos y cadáveres en la tragedia del viernes pasado fue, según admite el experimentado servidor, una de las misiones más difíciles que le tocó enfrentar en varios años de labor.

“Hemos logrado, durante media hora, 45 minutos, realizar el traslado, el rescate de todas las personas que se encontraban heridas. Entre ir, venir, volver… incluso logramos que otras personas, otros vehículos nos ayuden llevando heridos”, comenta y refiere a un hecho particular del incidente: dicen que había gente buscando los billetes (que transportaba la aeronave), pero nosotros queremos resaltar más bien a quienes nos han ayudado (vecinos, peatones)… hay que ponderar a quienes han priorizado la ayuda a otros, en vez de su seguridad y a pesar de toda la angustia que se vivía”.

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Pasados esos tres cuartos de hora críticos, una vez que se socorrió a la mayoría de los heridos, a los más graves, a los que estaban a la vista, la labor no terminó, ni mucho menos. “Ha cambiado totalmente el panorama. Hemos tenido grandes inconvenientes, porque ya teníamos que trabajar en un lugar de difícil de acceso, al que no se podía ingresar debido a la cantidad de gente. Hemos tenido que hacer un rastrillaje en medio de la muchedumbre”.

Nada puede preparar a una persona, ni siquiera a un bombero formado para situaciones extremas, para enfrentar algunos momentos tan devastadores como los vividos el viernes.

“Nuestro objetivo primordial era, en base a la esperanza de vida, buscar a otras personas que se encuentren heridas (…) pero ya solo se ha podido encontrar restos humanos. Ha sido realmente muy triste ver niños, ver personas adultas, adultos mayores sufriendo; muchos inclusive cercenados (…) había inclusive una mujer que estaba embarazada”.

Tovar es un profesional muy ocupado y con altas responsabilidades. Muy amablemente separó 10 minutos de su tiempo para atender a Brújula Digital. En estos últimos cuatro días dio decenas de entrevistas a medios para dar cifras, reportes y proyecciones del trabajo de rescate. Esta vez, nuestro pedido de rememorar detalles y el lado humano de esta triste labor, lo que despertó su sensibilidad.

“Son cosas que nadie está preparado para vivirlas, ¿no?”, compartió, tras varios segundos de silencio. “Estamos preparados para lo que hacemos –agregó–, pero nadie se prepara para un sufrimiento como este”. Pero pronto el coronel se repone, así como seguro ocurrió tras ver las trágicas imágenes entre los escombros del Hércules. “Y bueno… de alguna manera, también, ese sufrimiento ha hecho que se llene más nuestro coraje, que nuestras ganas, nuestra voluntad se incrementen con el objetivo de salvar aunque sea a una persona”.

Las unidades de bomberos en Bolivia tienen varias carencias en equipamiento, vehículos y otros enseres adecuados para su labor de alto riesgo, pero todo se suple con vocación y compromiso; no solo personal –junto a Tovar, decenas de policías y bomberos no dudaron en trabajar varias horas sin tregua–, sino también institucional: hace algunos años el cuerpo de bomberos firmó un convenio con sociedades de psicólogos de diferentes departamentos para que profesionales y estudiantes de último año presten asesoramiento y capacitación a nivel mental y emocional a todos quienes deben enfrentar situaciones traumáticas.

A los alteños y a los bolivianos les costará mucho superar el gravísimo accidente, las terribles imágenes. El coronel Tovar y su equipo no pueden tomarse un respiro, pues el deber llama y deben estar prestos, las 24 horas del día, los siete días a la semana, para acudir a atender a ciudadanos en apuros.

“Queremos decirles a las personas que han sufrido en este accidente, ellos mismos, con sus familiares, que hemos hecho todo lo posible para poder ayudarlos lo mejor que hemos podido”, asegura.