El abogado Marcelo Maldonado dijo a La Razón que hay muchos factores por analizar sobre el tema. En el mundo existen varios aeropuertos internacionales que operan prácticamente dentro de grandes áreas urbanas.
Por Erika Ibáñez

El accidente aéreo en El Alto reavivó el debate sobre aeropuertos en zonas pobladas. Foto: APG
Fuente: La Razón
El accidente de un avión Hércules hace unos días en El Alto volvió a poner sobre la mesa el debate sobre si se deben mantener o no los aeropuertos en zonas pobladas.
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El abogado Marcelo Maldonado explicó a La Razón que hay muchos factores por analizar y que primero se debe diferenciar las dos categorías jurídicas dentro de la infraestructura aeronáutica: aeródromo y aeropuerto.
“El alcance jurídico de aeródromo se define como toda área determinada de tierra o agua, que comprende la infraestructura física básica para la operación aérea, puede ser pública o privada, no exige necesariamente terminales de pasajeros ni servicios comerciales”, explicó.
En cambio, el alcance jurídico de aeropuerto “integra infraestructura operativa y de servicios. Incluye terminales de pasajeros, carga, migración, aduana, seguridad, servicios de tránsito aéreo”.
Además, implica control y gestión de operaciones aeronáuticas, lo que supone una organización administrativa y operativa más compleja, por lo que es un concepto técnico- operacional, institucional y funcional.
Convenio
Asimismo, indicó que el Convenio de Chicago de 1944 organiza y regula la aviación civil internacional y la cooperación entre los estados en materia de transporte aéreo.
En ese contexto establece un principio de responsabilidad estatal en la provisión de infraestructura y servicios esenciales para la navegación aérea internacional con el fin de garantizar la seguridad, regularidad y eficiencia de la navegación aérea internacional.
Y explicó que, al ser parte de ese convenio, Bolivia tiene la Ley de la Aeronáutica Civil que regula la explotación, uso y seguridad del espacio aéreo y transporte aéreo civil. Además, establece normas para la aeronavegabilidad.
Maldonado remarca que todo aeródromo o aeropuerto debe estar certificado y habilitado por la autoridad aeronáutica, es decir, la Dirección General de la Aeronáutica Civil.
Y agregó que estas categorías deben responder al principio de seguridad operacional y al criterio de compatibilidad del uso del suelo, estableciendo parámetros técnicos y planificación territorial.
En ese contexto, uno de los parámetros establece la ubicación del aeródromo o aeropuerto fuera de zonas densamente pobladas: “Que se sitúen preferentemente en áreas no urbanizadas o de baja densidad poblacional”.
Otros parámetros indican que se mantenga en zonas de amortiguamiento en las trayectorias de aproximación y despegue y que eviten la expansión urbana descontrolada en el entorno aeroportuario.
Restricciones
El abogado explicó que, según el criterio de control de obstáculos y servidumbre aeronáuticas, los aeropuertos deben tener superficies limitadoras de obstáculos, restricciones de altura en edificaciones. Y prohibición de actividades que generen riesgo (basurales, antenas, estructuras verticales, concentraciones masivas).
Además, remarcó que antes de construir un aeropuerto se evalúa la seguridad operacional, un sistema de Gestión de Seguridad y riesgos a terceros en superficie. La infraestructura debe permitir el acceso rápido a servicios de emergencia, debe tener áreas de seguridad al final de la pista y planes de contingencia ante accidentes.
“Desde un enfoque doctrinal, la infraestructura aeronáutica debe emplazarse donde el riesgo residual aceptable para la población sea mínimo, donde exista posibilidad de expansión futura sin invadir áreas urbanas y donde se garantice separación entre operación aérea y concentración humana”.
Las terminales aéreas cercanas a las ciudades también funcionan como nodos logísticos clave para el transporte rápido de mercancías, insumos médicos y productos de alto valor, aspectos especialmente importantes para economías que dependen de la rapidez en la movilidad.
En el mundo
En el mundo existen varios aeropuertos internacionales que operan prácticamente dentro de grandes áreas urbanas.
Aunque originalmente los construyeron en zonas periféricas, el crecimiento de las ciudades terminó rodeándolos de barrios, avenidas y centros comerciales. Aun así, muchos continúan funcionando con altos estándares de seguridad y son claves para la conectividad de sus países.
Uno de los ejemplos más conocidos es el Miami International Airport, ubicado a pocos kilómetros del centro de Miami y rodeado por autopistas, zonas residenciales y áreas comerciales. Se trata de uno de los aeropuertos más transitados de Estados Unidos.
En Sudamérica destaca el São Paulo/Guarulhos International Airport, el mayor aeropuerto de Brasil. Aunque cuando lo inauguraron estaba en una zona periférica, hoy está encuentra rodeado por el área metropolitana con millones de habitantes.
Otro caso emblemático es La Guardia Airport. Este aeropuerto se ubica dentro del distrito de Queens, en plena ciudad de Nueva York, y está rodeado por barrios densamente poblados y grandes avenidas. Su cercanía con zonas urbanas es motivo de debate durante décadas, aunque sigue siendo clave para los vuelos domésticos en Estados Unidos.
Fuente: La Razón