La difícil situación del periodismo. A través de un monitoreo de la libertad de expresión en 11 países de América Latina se ve que la situación empeora, no hay demasiada tolerancia de los funcionarios públicos.
Encuentro. Adriana León fue panelista del seminario El derecho a la información
Adriana León Cantella | Jefa de libertad de prensa del Instituto Prensa y Sociedad (Ipys)
Es una periodista que dialoga diariamente con sus colegas de varios países de América Latina. A través de conversaciones consigue tener un termómetro de cómo está el periodismo en la región. Estuvo en Santa Cruz, invitada por la Alianza Franco Alemana
El Deber (Roberto Navia). Adriana León Cantella recuerda que una semana antes de que Alberto Fujimori diera la orden para que los policías rescaten a los secuestrados de la embajada de Japón en Lima, un periodista de un diario de esa capital ya sabía que gente de Inteligencia del Gobierno estaba cavando un túnel para ese propósito. Y a pesar de saberlo, no publicó aquella noticia. Ese pasaje muestra un caso de autorregulación periodística que algunos medios vienen practicando como un mandamiento implícito del oficio.
Sobre autorregulación, libertad de expresión y el derecho a la información, León está bien empapada porque desde el cargo que ocupa (es jefa de la sección libertad de prensa del Ipys), todos los días escribe y recibe reportes de los ajetreos de una profesión que cabalga sobre un camino cada vez más pedregoso.
– ¿Cómo funciona la autorregulación de la prensa en Perú?
– Existe un Consejo de la Prensa peruana, que tiene un tribunal que acoge quejas de los ciudadanos y también evalúa la manera de informar de la prensa y sanciona moral y públicamente a los infractores. No tiene una sanción penal. Los medios se cuidan porque este tribunal está integrado por gente notable, ilustres, respetados, personas muy serias. Otra cosa que me gustaría realzar es que la prensa local, provinciana, que está viviendo un descrédito por los mercenarios de la información, ha formado un grupo para compartir datos, fuentes, agendas, se distinguen del otro grupo que difama a las personas. Ese es un ejercicio interesante, porque son periodistas que están recuperando su credibilidad.
– ¿Cómo ve la salud del periodismo de América Latina?
– Es difícil la situación del periodismo. A través del Instituto Prensa y Sociedad (Ipys) hacemos un monitoreo de la libertad de expresión en 11 países de América Latina. Vemos que la situación empeora, que no hay demasiada tolerancia de los funcionarios públicos. Hay mucha presión de los gobiernos, de los empresarios, para que la prensa informe sobre determinada manera. Sin embargo, también hay mucha corrupción en la prensa, y eso se tiene que tocar y hablar. Los periodistas no son autocríticos con su trabajo, viven en condiciones laborales muy malas, están tratando de buscar de qué manera sobrevivir y eso hace que su pluralidad no sea lo primordial. Eso sucede en Perú, donde hay periodistas que se están vendiendo, que trafican con la información, que chantajean. Por el otro lado, en Ecuador, Bolivia y Venezuela es la polarización política lo que está influyendo en la prensa. El debate ahora es si soy un periodista de oposición o afín al Gobierno, y lamentablemente no se está mirando qué está pasando en la gestión pública. No vemos, en el Ipys, que haya investigación periodística seria en Bolivia.
– ¿Cómo se puede explicar que no haya investigaciones en un lugar donde hay mucho por investigar?
– Eso es lo más contradictorio y a mí me preocupa. Si Bolivia fuera Suecia, yo entendería que no haya investigaciones, habría que preocuparse si los viejitos están bien cuidados, etc. En Perú pasa que las autoridades se están robando la plata del ingreso por la explotación de los recursos naturales y los periodistas están mirando qué pasa y viendo que rindan cuentas. Me parece que en Bolivia no está pasando eso. Pero también es cierto que hay casos aislados de buenos trabajos investigativos.
– ¿Qué explicación puede haber para que la investigación no prime en los medios?
– Por el tema de la polarización política. Los periodistas se están quedando en el debate político. También siento que no están capacitados para hacer un periodismo serio.
– ¿No será que esta arremetida política ha encontrado a un periodismo sin las armas listas?
– No los ha cogido prevenidos, los ha cogido de sorpresa. Pongo como ejemplo lo siguiente. Ahora todos se ocupan de las elecciones nacionales, pero no de las prefecturales y municipales que serán en abril del próximo año. No están viendo quiénes están financiando a los candidatos, ¿el narcotráfico y la mafia quizá? Por qué no puede pasar esto en Bolivia si en Perú está sucediendo y ambos países son igualitos. La prensa no está mirando eso y sólo faltan siete meses para las elecciones.
– ¿Cómo hacer para que el periodismo de investigación genere ingresos a los medios?
– Si tú haces un periodismo serio, vas a tener anunciantes, seas o no de la simpatía del que pone la publicidad. El anunciante está buscando un medio que llegue a la gente y que tenga credibilidad. Si tú haces un buen periodismo, investigas, fiscalizas, estás mirando qué hacen las autoridades o empresas privadas, ahí te van a anunciar. Otro aspecto para rescatar es el empleo de los diferentes géneros periodísticos. En Perú, Etiqueta Negra es un ejemplo excelente, incluso los dominicales del diario La República tienen buenas crónicas urbanas y sociales. La revista Etiqueta Negra es un caso sui géneris, porque Julio Villanueva, su fundador, ha logrado que periodistas de la talla de Jon Lee Anderson escriba y lo haga gratis, porque publicar en ese medio es un privilegio.
Perfil
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Con la libreta en mano
Adriana León es jefa del área Perú de la sección Libertad de Prensa, del Ipys, encargada de la red de corresponsales en Perú del Ipys, editora y responsable de los alertas sobre monitoreo de la libertad de expresión en Perú y coordinadora general del proyecto de capacitación a periodistas.
Trabajó en la Asociación Civil de Transparencia en Lima, Perú, donde fue la encargada de organizar la oficina de comunicaciones de transparencia, edición y redacción del boletín Colación por la Democracia, encargada de hacer seguimiento y monitoreo a las políticas del acuerdo nacional.
Trabajó para el Consorcio Nacional para la Ética Pública Proteica y le correspondió la organización y difusión de la II Conferencia Nacional Anticorrupción y monitorear la primera encuesta nacional sobre corrupción y gobernabilidad.
En el año 2002, se desempeñó como jefa de la oficina general de Comunicaciones del Ministerio de la Mujer y Desarrollo Humano, en la gestión de la ministra Cecilia Blondet.
Trabajó como periodista, redactora de la edición diaria y del suplemento dominical del diario La República, especializada en temas de denuncia social, actualidad política y derechos humanos.