El combate al narcotráfico demanda de una política nacional clara y definida


Y así, no es de extrañar que las mafias internacionales, como la mexicana, que actualmente pone en vilo incluso al propio gobierno de ese país, por su poder y criminalidad, vean promisorios negocios en Bolivia y realicen inversiones para abastecerse de cocaína, y cubrir de ese modo la demanda contratada en mercados de otros países.

opinion Editorial Opinión

Los informes de Inteligencia de la Fuerza Especial de Lucha Contra el Narcotráfico (Felcn) sobre la actividad Ilícita en Bolivia y sus conexiones, no han hecho sino confirmar lo que se venía afirmando desde hace varios meses: sus vínculos con el cártel mexicano, que a través de mafias colombianas invierten parte de sus capitales para asegurarse la producción y provisión de cocaína para abastecer sus mercados.



La información esta vez es oficial. Proviene del director de la fuerza antidroga Oscar Nina, quien ha dicho que los capitalistas en esta actividad ilícita hoy son las mafias mexicanas que disponen de enormes cantidades de dinero, que entregan a las mafias colombianas y que éstas a su vez las invierten en Colombia, Perú y Bolivia, países productores de coca, materia prima para elaborar la cocaína.

Hay que recordar como antecedente del informe de la autoridad antidroga, que el vicepresidente García Linera hace algunos días se quejó por ciertas “fallas” en la lucha contra el narcotráfico, lamentando que no puedan identificar y detener a los cabecillas de las bandas de narcotráfico.

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La respuesta de la autoridad policial, concreta, va más allá de pretender justificaciones en su labor, pone en la mesa un hecho que no pueden ser ocultado por más tiempo y que guarda relación con la terrible penetración en el país, de las mafias del narcotráfico, que han visto en Bolivia un territorio propicio para invertir dinero, algo así como las transnacionales de la droga que invierten en un país, porque existen las condiciones necesarias.

Cuando se habla de los cárteles mexicanos se está hablando de organizaciones tenebrosas con enormes recursos económicos y con el mayor movimiento de narcotráfico en el mundo. De acuerdo a reportes internacionales, controlan el 80% del tráfico de cocaína que sale de Colombia y de Sudamérica.

Lo que hay que preguntarnos ahora, es qué debe hacer el Gobierno, ante esta realidad, porque por un lado el presidente Evo Morales expresa preocupación por esta situación, y por otro, anuncia en el Chapare que impulsará en la próxima Asamblea Plurinacional, (el Congreso) se modifique la Ley 1008 para aumentar el número de hectáreas de los cultivos de coca. Esto quiere decir incluso despenalizar la hoja de coca del Chapare, zona que arroja la mayor producción destinada al ilícito negocio.

Y así, no es de extrañar que la mafia mexicana, que actualmente pone en vilo incluso al propio gobierno de ese país, por su poder y criminalidad, vea promisorios negocios en Bolivia para abastecerse de cocaína y cubrir la demanda contratada en mercados de otros países.

Más allá de la discusión de la demanda de droga en otros países, lo que hay que empezar a establecer como país es una política definida sobre la producción de cocales excedentarios del Chapare. El tema de resguardo de fronteras es importante, pero la producción de la materia prima lo es aún más, en momentos en que los productores chapareños, reciben promesas de aumentarla.