El organismo internacional estuvo marginado de las fuentes de crédito durante 19 años de gobiernos del MAS

La nueva representante residente de la oficina del Fondo Monetario Internacional (FMI) en Bolivia, Martha Espinal, se acreditó mediante la presentación de sus cartas de gabinete al canciller Héctor Huanca, fortaleciendo el relacionamiento entre el país y el organismo multilateral.
“El encuentro se desarrolló en el marco de las relaciones institucionales entre Bolivia y el organismo internacional”, informó la Cancillería en su cuenta oficial de X sobre este acto oficial en materia diplomática.
El organismo multilateral de crédito retornó a Bolivia después de 19 años de ausencia durante los gobiernos del MAS. Recientemente, el país y el organismo alcanzaron un acuerdo “a nivel técnico” por 1.900 millones de dólares.
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Durante los 19 años de gobierno del MAS, el FMI fue marginado de las fuentes de financiamiento con el argumento de que sus créditos estaban condicionados a reformas o medidas económicas orientadas a reducir la presencia del Estado en la economía, fomentar la austeridad y recortar el gasto social.
Sin embargo, en el gobierno de Jeanine Áñez (2019-2020) se negoció con el FMI un crédito de 327 millones de dólares con una fugaz presencia. Una vez que Luis Arce asumió la presidencia, el crédito fue devuelto en 2021 bajo el criterio de que las condiciones establecidas vulneraban la soberanía y los intereses económicos del país. Los recursos fueron devueltos al organismo, con un costo financiero adicional de 24,3 millones de dólares.
Tras el restablecimiento de las negociaciones y el acuerdo técnico alcanzado, se oficializa la presencia en Bolivia de una representante residente de la oficina del Fondo Monetario Internacional.