El sector necesita diésel tanto para operar sus tractores y maquinaria agrícola como para trasladar la producción a centros de abastecimiento.
Cultivos de hortalizas. Foto: Economy
Fuente: La Razón
Nué Morón, presidente de la Asociación de Horticultores y Fruticultores de Bolivia (Asohfrut), advirtió que las filas en los surtidores continúan en aumento y que productores de valles cruceños enfrentan el riesgo de perder alrededor de 5.000 hectáreas de hortalizas.
=> Recibir por Whatsapp las noticias destacadas
La falta de diésel dejó de ser solo un problema para los transportistas y comenzó a convertirse en una amenaza directa para la producción de alimentos.
“Sin diésel no hay alimentos ni seguridad alimentaria”, afirmó Morón a Canal Rural, al reclamar al Gobierno una solución inmediata al desabastecimiento del combustible.
El dirigente explicó que los productores necesitan diésel tanto para operar sus tractores y maquinaria agrícola como para trasladar la producción desde las zonas de cultivo hasta los centros de abastecimiento.
“Nos falta diésel para nuestros tractores, para transportar nuestros productos a los centros de abastecimiento”, señaló.
Producción en riesgo
La preocupación aumenta porque el problema llega en plena actividad productiva. Morón alertó que unas 5.000 hectáreas de hortalizas en los valles cruceños se encuentran en riesgo debido a las dificultades para acceder al combustible.
Para los productores, no contar con diésel en el momento necesario puede significar perder cultivos que requieren labores mecanizadas, además de dificultar el traslado oportuno de las cosechas.
“Hasta cuándo vamos a sufrir por falta de diésel”, cuestionó el dirigente, quien pidió al Gobierno regular de una vez por todas la distribución del combustible.
El problema no termina en el campo. Si la producción no logra salir hacia los mercados, el impacto puede trasladarse rápidamente al consumidor mediante una menor oferta y mayores precios.
Escasez y subida de precios
Morón anticipó que la persistencia del desabastecimiento puede generar escasez de alimentos y un incremento de precios.
“La amenaza es que va a haber escasez de alimentos y subida de precios y no vamos a ser culpables los productores”, sostuvo.
La advertencia refleja la preocupación de los agricultores por una cadena que comienza en los surtidores y termina en los mercados: sin combustible para preparar la tierra, sembrar, cosechar y transportar, la producción pierde capacidad de llegar a tiempo a los centros de abastecimiento.
El sector hortícola reclama así una respuesta urgente del Gobierno para evitar que el problema del diésel termine convirtiéndose en un problema de abastecimiento de alimentos para la población.
Mientras las filas en los surtidores persisten, los productores enfrentan una carrera contra el tiempo: cada jornada sin combustible aumenta el riesgo de que parte de la producción se pierda antes de llegar a la mesa de los bolivianos.
