Coroico está en alerta por el incremento de la minería y la afectación al medioambiente. Buscan proteger sus ríos y los ojos de agua.
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Se trata de la Cooperativa minera Exaltación 13 Curvas SRL, una de las 40 cooperativas auríferas legalmente constituidas en Nor Yungas que consiguió cuadrículas y permisos de la Autoridad jurisdiccional Administrativa Minera (AJAM), para explotar el metal precioso, ya sea a cielo abierto o con la minería del socavón.
Y la faena minera fue interrumpida por una “inspección por denuncia” que realizó una comitiva conformada por funcionarios de la Alcaldía y el Concejo Municipal de Coroico, técnicos de la Gobernación de La Paz, del Ministerio de Minería y un dirigente de los campesinos de Nor Yungas. La inspección sorpresa a la operación minera fue acompañada por EL DEBER.
La fiscalización sorpresa se realizó tras las varias denuncias de los mismos pobladores de la región y de operarios de otras cooperativas mineras por la “presunta contaminación y degradación de suelos y fuentes hídricas”, hecho que ocasionó la “afectación a sembradíos y crianza de animales”.
Control
Las verificaciones “van a llegar a todas las cooperativas de Nor Yungas, hermanos, no se sientan mal. Mejor es que sean legales para que así haya regalías para la Gobernación y el municipio”, decía el dirigente de la Federación de Comunidades Campesinas de Nor Yungas, Martín Cárdenas.
La reacción de los mineros fue, al inicio, de cierta molestia ante las acusaciones en su contra. Aseguraron que cuentan con los permisos ambientales para operar y de tener un acuerdo con Soracachi, la comunidad más cercana a las operaciones mineras.
“No hemos venido a paralizar sus actividades, sólo hemos venido a ver si están cumpliendo las normas ambientales, si cuentan con todos los implementos de seguridad para trabajar”, dijo la funcionaria de Minería.
Ante esa intervención, un grupo de mineros se replegó a descansar y masticar coca cerca de la mina, mientras que otro grupo se quedó en uno de los oscuros socavones esperando volver a sus faenas.
“Nosotros recién estamos trabajando”, dijo uno de los mineros a EL DEBER. ¿Eso es uno o seis meses?, insistió este medio y él dijo: “debe ser unos seis meses”.
¿Usted es de Coroico?, preguntó EL DEBER a otro minero. “No. Yo vengo de la ciudad de La Paz”, aclaró. Gran parte de los mineros jornaleros son de otros lugares.
Áreas protegidas
La fiebre por el oro es irreversible, admiten los coroiqueños, pero rechazan que esta actividad sea ilegal y siga afectando al ecosistema. Es por eso que el municipio declaró mediante ley a dos regiones como áreas protegidas: Río Negrovinculada con 13 comunidades y que abastece de agua al área urbana de Coroico; y Chuñuma, donde los ojos de agua suministran a 10 comunidades, explicó la directora de Medioambiente del municipio, Ana Canaza. Agregó que se trabaja en otra ley para declarar área protegida a la serranía de Uchumachi.
El exdirigente campesino y productor de la comunidad Vagantes, Sabino Mendoza, señala que ante la presencia masiva de mineros en Nor Yungas, el municipio queda debilitado y con el riesgo de que las leyes que protegen el agua sean abrogadas.
“El tema es que no se destruyan los ojos de agua”, dijo Mendoza y planteó que intervenga el Gobierno central para proteger estas reservas acuíferas.
