Las ‘víctimas’


El MAS también quiere aprovechar el papel de víctima que se ha vuelto el caballito de batalla en la campaña. La diferencia es la simulación.

ElNuevoDia Editorial El Día



Algunos creían que en eso de aprovechar su cualidad de “víctimas” tenían las de ganar. Y caramba que hay víctimas en estos días, todas reales, de carne y hueso, estrujando sus tristes historias por televisión y por todos los medios, que por fortuna, siguen con la capacidad para expresarse, aún a riesgo de que el presidente un día le ordene a algún fiscal del régimen investigar a esos intrépidos maleducados.

La campaña electoral está llena de víctimas. Un candidato encerrado ilegalmente al que se le prohíbe hablar, otro que reclama que sus secuestradores son protegidos del Gobierno y una larga lista de perseguidos y encarcelados, quienes no encuentran ley ni juzgado que pueda atender sus derechos.

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El MAS no podía desaprovechar en estas circunstancias y en vistas de tanta competencia “desleal”, su gran capacidad para actuar de víctima, ampliamente demostrada en estos cuatro años. Si hubo arte para tramar un gran teatro como el de Pando para simular un intento de golpe de estado “cívico prefectural” o para construir la gran intriga del terrorismo para hacer ver a Evo Morales como el blanco de una tentativa de magnicidio, cómo no va a haber derroche de talento para entronarse como “víctima” en Santa Cruz, el gran objetivo electoral del oficialismo y donde está jugando todas sus cartas para ganar.

Lo del jueves por la noche en la Universidad Gabriel René Moreno fue la mejor demostración del conjunto de habilidades y estrategias que es capaz de poner en las tablas el MAS para oficiar de la “víctima de la jornada”, justo en el momento en que supuestamente el oficialismo había comenzado a desatar un sinnúmero de afectos y adhesiones en esta región que le ha sido tan hostil.

No se entiende que, pese a las alianzas, los gestos de provocación que no han tenido respuesta y que, en algunos momentos, el MAS ha hecho las mismas de Achacachi y Ayo Ayo en el Plan Tres Mil contra sus oponentes, en la Universidad René Moreno, donde abiertamente han marcado una posición institucional favorable hacia “el cambio”, un grupo de estudiantes con libros en las manos hagan huir a los temerarios “chichipérez” y unionistas recientemente reclutados en las filas masistas. Un rector que se hizo el desprevenido con lo que ocurría en su casa, una Policía que dejó fluir la violencia mientras las víctimas eran las convenidas y un concejal ex guerrillero que desde la tarima insultaba a los universitarios para que tomen las piedras y actúen de extras del rodaje, fueron los componentes esenciales del libreto. Nadie dice que la reacción de los estudiantes no fue real; justamente ahí se ve la mano del artista.

Para que haya víctimas tiene que haber violencia y en eso el MAS es un experto. Faltan apenas 20 días para las elecciones y que nadie dude que lo del jueves fue apenas una función premier. El delirante pragmatismo que se expresa con el único fin de captar votos de donde sea y como sea, usando cualquier herramienta imaginable, nos lleva a presagiar un final lleno de víctimas, pero de las reales, como ese pobre jovenzuelo que fue a la concentración del jueves motivado por una rifa que anunciaba el candidato masista y terminó con la nariz fracturada, sin varios dientes y con grave riesgo de perder un ojo.