A dos semanas de las elecciones


A partir de hoy restan exactamente dos domingos hasta el 6 de diciembre, fecha de las elecciones generales, fijada en conformidad con lo dispuesto en la nueva Constitución Política del Estado (CPE). Vale la pena reflexionar acerca de la proximidad de este importante evento, ya que esta vez adquiere características especiales.

eldeber Editorial El Deber



En efecto, ahora se elegirá Presidente y Vicepresidente del ‘Estado Plurinacional de Bolivia’, nueva designación dada por la CPE a la antigua República de Bolivia. Por otro lado, se elegirán miembros uninominales y plurinominales para la Asamblea Legislativa Plurinacional, órgano que reemplazará al Congreso Nacional. Asimismo, aunque se mantiene el número de 130 diputados, ahora se tendrá cuatro senadores por departamento, 36 en total.

No se trata solamente de un cambio de rótulos, todo apunta a una profunda transformación del Estado boliviano. Y esto último parece que no ha sido debidamente tomado en cuenta por una oposición débil y fraccionada, apegada además a sus virtudes y vicios tradicionales, pero sin capacidad para ejercer algo de prospectiva en función de los tiempos que ineluctablemente se vienen.

=> Recibir por Whatsapp las noticias destacadas

Es más, ya hay un conjunto o ‘paquete’ de nuevas leyes y disposiciones legales para ‘adecuar’ el país a la nueva situación, las que circulan abiertamente y hasta tienen un sitio en Internet.

Mientras, la oposición no logró unirse, se aferró a prácticas que ya no corren más y no termina de ubicarse en la nueva situación boliviana. El  Gobierno, por el contrario, prosigue su rauda marcha y con objetivos claros. La actual administración sabe lo que quiere, lo pregona abiertamente y lo hace. Claro que, a tal efecto, ha contado todo este tiempo con los ingentes recursos del Estado. Aunque se lo niega permanentemente, es un hecho que dichos recursos están al servicio del ‘caballo del corregidor’, es decir, las candidaturas del oficialismo. Es un hecho incontrastable que desde el Canal 7 hasta toda la parafernalia de la que dispone el Gobierno en su amplia gama, está puesta a disposición de sus candidatos. Ésta es una enorme e injusta ventaja, algo que curiosamente no ha sido mencionado ni criticado por ninguno de los observadores internacionales que pululan en estos días por el territorio boliviano.

En lo que debemos hacer hincapié es en el hecho de que habrá –para bien o para mal, el tiempo dará su veredicto- profundas transformaciones en todos los órdenes de la vida nacional (¿plurinacional?) de ésta nuestra tan querida Bolivia.

Con una oposición confundida, dispersa y sin imaginación, es altamente probable que el rodillo oficialista vuelva a ganar con amplitud, máxime si cuenta con abundantes recursos y medios a su alcance. Pero más allá está la cuestión fundamental: Evo Morales y sus seguidores saben lo que quieren y adónde quieren llegar. La oposición ha sido incapaz de construir un cuadro coherente; su discurso electoral tiene cierto hálito rancio y del pasado. Es la realidad, guste o no.

Es muy difícil que la tendencia que marcan las actuales encuestas sufra algunas modificaciones hasta el día de los comicios, salvo acontecimientos imprevisibles que siempre pueden ocurrir. En todo caso, confiemos en que durante estos últimos días de campaña no haya ni violencia ni confrontación. Son las ideas las que deben luchar, no los seres humanos. La institucionalidad democrática y el pueblo boliviano tienen que ser los verdaderos ganadores de estas inminentes  elecciones.