Protesta: El Gobierno rechaza la demanda de los reos, pues censura los “sindicatos penitenciarios”. “Nadie puede aceptar que el sindicalismo penitenciario imponga autoridades” carcelarias.
Seguridad: policías vigilan el interior y el exterior del penal de Chonchocoro
La Prensa
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Los 101 privados de libertad del penal de máxima seguridad de Chonchocoro se declararon ayer en huelga de hambre, mientras el Gobierno, a través del viceministro de Régimen Interior, Marcos Farfán, sostuvo ayer que no se permitirá el “sindicalismo penitenciario”.
En principio, la medida de protesta de los reos exigía la destitución del nuevo director de ese centro, coronel Gilmar Oblitas.
Sin embargo, después de que los integrantes del comité de huelga se entrevistaran ayer por la tarde con los directores nacional y departamental de Régimen Penitenciario, Jorge López Arenas y Héctor Sheriff, respectivamente, modificaron su demanda.
Aunque las autoridades no formularon compromisos, los presos esperan que hoy prosiga el diálogo.
Uno de los representantes de los internos, cuya identidad se guarda en reserva por razones de seguridad, explicó que “si el nuevo Director decidiera que nuestros delegados cumplan su castigo en sus celdas, nosotros levantaríamos de inmediato la medida pacífica que llevamos adelante”.
Con el objetivo de retomar el control de ese reclusorio, el Gobierno relevó al ex director de ese penal Óscar Alvis y lo reemplazó por Oblitas.
La nueva autoridad, a decir de los reos, impuso nuevas reglas, tales como revisiones más minuciosas a las y los visitantes, correspondencia e inclusive los panes son partidos en dos antes de autorizar su ingreso.
El delegado de los presos dijo que Oblitas “nos amenazó con que si no cumplíamos las nuevas reglas, los policías intervendrían con violencia”.
Farfán admitió que se había “perdido el control de la seguridad interna” de Chonchocoro, lo que generó una “espiral de violencia y desorganización” reflejada en que “personas que cumplen condenas mayores a 15 años trataron de imponer sus criterios”.
“No son ciudadanos en actividad normal, cometieron graves delitos y por ello están recluidos”.
Según el Gobierno, “nadie puede aceptar que el sindicalismo penitenciario imponga autoridades” carcelarias.
El nuevo Director aplicó una orden judicial, por lo que Blas Valencia, Eladio Cruz, Sergio Araoz, Juan de Dios Villalobos y Jaime Gutiérrez Serrudo permanecen en el área de aislamiento y castigo durante 30 días.
El objetivo de Régimen Penitenciario es evitar que se produzcan nuevos ajustes de cuentas o asesinatos en ese penal de máxima seguridad, por lo que los involucrados en los hechos de sangre son sometidos a castigo.
El Gobierno está decidido a ejecutar acciones de fuerza en caso de que los privados de libertad lleven adelante nuevas medidas de presión, y está resuelto a internar en la zona de aislamiento a los líderes de esos movimientos.
Como consecuencia de la movilización de los internos, autoridades de la Corte de Justicia de La Paz suspendieron indefinidamente la visita a la cárcel de Chonchocoro que debió cumplirse ayer.
Ejecutivo apoya a nuevo Director
El coronel Gilmar Oblitas, quien asumió el lunes la dirección del penal de máxima seguridad de Chonchocoro, goza del pleno respaldo de las autoridades nacionales y policiales, por lo que no será relevado de su cargo.
Oblitas, quien sucede en el cargo al coronel Óscar Alvis Flores, tiene la misión de retomar el control interno de ese recinto carcelario, después de que las normas internas se relajaran a grado tal que se produjeron dos muertes entre el 28 de octubre y el 17 de noviembre. Los reos César Llusco Ibáñez y Alberto Abaroa Rubín de Celis fueron asesinados. El primero recibió al menos 50 puñaladas, 16 de las cuales resultaron mortales, y un tiro en el hígado. El segundo fue degollado.
Un tercer reo, acusado por sus compañeros de ser responsable de desórdenes que derivaron en uno de estos hechos de sangre, Ricardo Pizarro Gareca, fue apuñalado, aunque no mortalmente, y fue transferido al penal de San Pedro.
Un representante de los internos aseguró ayer que con el traslado de Pizarro desapareció la causa de los problemas, pero tiene la impresión de que la vida de los reos no tiene valor ni importancia para los policías, quienes también son responsables por la seguridad individual de cada uno de ellos y no solamente de que permanezcan en ese recinto.
Hechos
Los reos formaron grupos para controlar diversas áreas del recinto penitenciario de Chonchocoro.
El Gobierno califica a estos grupos como clanes. El sitio más apetecido era el comedor.
Luis Arce Gómez, pese a su estado de salud, es uno de los internos en huelga de hambre.
Nadie puede servirse alimentos porque los mismos internos evitan el ingreso de comida al penal.
Lo único que los privados de libertad pueden servirse es mate de coca o acullicar hojas.
El viceministro Marcos Farfán anunció ayer “mano dura”.