Evo Morales siempre aseguró que iba a conseguir los dos tercios y si bien no alcanzó el 70 por ciento que tanto aspiraba, el poder conseguido le basta y sobra para construir un gobierno hegemónico. Manfred Reyes Villa ha obtenido un nivel de votación que le asegura una presencia honrosa dentro de la Asamblea Plurinacional, pero que no alcanza para enfrentar a un régimen para el que cualquier número que no sea el propio, es igual a cero. El más “engañifle” de todo este concurso de mentiras que se puso en marcha en la campaña, sin lugar a dudas fue el candidato de Unidad Nacional, Samuel Doria Medina. Siempre se supo que iba tercero en las encuestas, pero increíblemente trataba de mostrarse como el mejor oponente del MAS en una virtual segunda vuelta. Los datos confirmaron los pronósticos en términos nominales, pero con un porcentaje a favor del empresario cementero mucho más bajos de los que se esperaban. Lo más triste para Samuel; sin embargo, es su peso dentro la Asamblea Plurinacional. Fue un derroche de dinero y de mentiras que sólo puede ser celebrado por el MAS.
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