Gonzalo Chávez A.El desafío de las universidades en América Latina y en Bolivia es convertirse en clusters de la creatividad, innovación y emprendimiento social, público y privado, transformarse en plataformas de articulación y potenciamiento de diversos protagonistas del desarrollo que construyan puentes entre la academia (profesores, investigadores y estudiantes) y la práctica (creativos, profesionales independientes, emprendedores, empresarios, servidores públicos y líderes sociales). Es a partir de estas redes que se crean los territorios inteligentes y las ciudades creativas cuyo motor es la innovación y el desarrollo tecnológico al servicio de la sociedad, en especial de los más necesitados.En los territorios inteligentes habitan las sociedades del conocimiento que apuestan a la creatividad en diferentes ámbitos del desarrollo. De la cultura al software, pasando por una convivencia equilibrada con el medio ambiente. Estos espacios, generalmente urbanos, son formas diferentes de encarar los retos de la globalización. En este contexto, el sistema educativo en general y las universidades en particular son dínamos centrales, de pensamiento y acción, del nuevo desarrollo económico y social. En particular, los centros académicos son semilleros y propulsores de una nación de emprendedores. Existen muchas maneras de lograr este tejido social y productivo, pero hoy quiero hablarles de los coworks universitarios.El concepto de cowork (trabajo compartido) se inicia hace unos diez años como una filosofía de trabajo colaborativa entre emprendedores y profesionales independientes que necesitan espacios de trabajo no convencionales, que quieren tener la experiencia de una oficina por horas, días, semanas o meses sin depender de una institución. A partir de esta necesidad, estos nuevos tipos de trabajadores, muchos de ellos vinculados a la creatividad y la tecnología, comienzan a desarrollar comunidades de interacción social, técnica y de negocios. Con el pasar del tiempo, el trabajo compartido o coworking, comienza a ser impulsado por empresas, gobiernos, fundaciones y/o universidades. Se convierten en un tipo de ecosistemas para el desarrollo emprendedor y empresarial.En particular, un cowork universitario es un espacio institucional y de infraestructura que promueve la interacción y colaboración, en diferentes áreas de conocimiento, entre estudiantes de diversas carreras, profesores, comunidad de creativos, emprendedores, funcionarios públicos, empresarios, financiadores de diverso tipo (bancos, capitales ángel, de aventura, fundaciones, fondos estatales) con el objetivo de promover la creatividad, innovación y tanto la creación de nuevas empresas como de reinvención de procesos o productos en firmas establecidas. Por supuesto también es un espacio de difusión, enseñanza e investigación en estos temas. En el ámbito de las universidades, muchas de las actividades y servicios que promueve un cowork son transversales a las carreras y diferentes departamentos. El espíritu emprendedor debe desarrollarse en el ingeniero, el comunicador, el economista e inclusive en el médico. Es un software, compuesto de actitudes y conocimientos, que corre en diferentes profesiones.En general los coworks académicos implementan diversas tecnologías para alcanzar sus objetivos como: semilleros de idea, que a través de concursos, u otro tipo de incentivos promueva nuevas propuestas de negocios, empresas o emprendimientos sociales. Una vez que las mejores ideas pasen por filtros en el mercado requiere de impulsos muy particulares para dar saltos cualitativos en sus negocios. Sea, para apoyar aquellas iniciativas técnicas se los apoyan con mentorías inspiradoras, asesoramiento especializado y entrenamiento de diverso nivel, desde cursos ejecutivos hasta maestrías. Uno de los objetivos de estos sistemas colaborativos es que las ideas innovadores se conviertan en planes de negocios con potencial de ser financiados. También en los coworks universitarios funcionan incubadoras de empresas que cobijan, con soporte técnico, a los emprendimientos en sus primeros pasos.Las aceleradoras de empresa, destinadas a apoyar iniciativas, que si bien ya están en el mercado, requieren de impulsos muy particulares para dar saltos cualitativos, en ventas por ejemplo, en sus negocios. Así mismo, en estos ecosistemas colaborativos se promueve los encuentros entre los financiadores y los proyectos que pueden transformar la sociedad y la economía.Pueden existir coworks en todas las áreas, pero generalmente estos propulsores del desarrollo emprendedor se encuentra más en la industria de la tecnología y la informática, pero nada impide que existan ecosistema que promuevan los emprendimientos sociales que tanta falta hacen en nuestros países. Los coworks académicos son la cabeza de playa para convertirnos en una nación de emprendedores.El Día – Santa Cruz