Luis Christian Rivas SalazarDonde algunos se divierten, otros trabajan para obtener unos cuantos centavos para llevar al hogar algo caliente para la familia, es el caso de Alex Parra, artesano y comerciante que un viernes anterior a la Noche Buena junto a su esposa salió al Prado para ganarse la vida sin sospechar su fatal destino, junto con su mujer armaron su puesto para vender sus manualidades mientras llegaban los gendarmes para obligarlos a levantarse, de manera violenta empezaron a decomisar su pequeña mercancía, tal como si se tratará de un saqueo de malhechores rapaces.Como cualquier buen padre de familia, Alex defendió a su esposa y el poco capital que poseían, los gendarmes al notar su acento empezaron a golpearlo y tratarlo de colombiano de mierda, hasta que movido por su instinto de supervivencia empezó a correr por su vida, se ocultó en un restaurant tal vez imaginando que siendo propiedad privada podía de alguna manera protegerse en ese recinto, pero no fue así, los guardias irrumpieron sin importarles el ambiente pacífico de los comensales, le patearon y sacaron a empellones, una vez en la calle, la gente sensible con el infortunio de la víctima clamaban por piedad, mientras los abusivos le exigían papeles de permanencia en orden, justificando su violencia burocráticamente sin tener autoridad ni competencia para ello; lo tendieron boca al suelo, sujetando sus brazos por la espalda, hasta darse cuenta que por consecuencia de esta situación extrema por la inmensa cantidad de adrenalina, tensión y miedo que fluía en el cuerpo de Alex, este sufrió un ataque cardiaco.Sus agresores al verse rodeados de testigos, intentaron ocultar su acción reprochando a la víctima una supuesta borrachera, burlándose de los que ya estaban empezando a filmar y denunciar tan vil acto. Lo arrastraron hasta subirlo a un vehículo, llevándose el cuerpo con rumbo desconocido, cualquiera presumiría hasta aquí que los agentes del Estado llevarían al desafortunado a un centro de salud, pero no fue así, fueron a votarlo a la Felcc, como si fuera un vulgar delincuente. ¿Qué delito había cometido?El joven Alex dejó una viuda en gestación y dos huérfanos; ahora sus familiares y compañeros piden justicia, mientras toda una sociedad se queda callada ante la arbitrariedad, ¿será porque Alex era un desconocido, hombre extranjero y pobre?, lo cierto es que fue una especie de soldado desconocido que produce mientras sus homicidas son gente que no produce; pero que controlan, vigilan, castigan y matan la iniciativa de pequeños y medianos emprendedores que todos los días inician su lucha desde la madrugada, sin feriados, con el único fin de sobrevivir por sus propios medios, siendo el trabajo por manos privadas el más digno que existe.Pero esto, no entienden los políticos, intelectuales y señoritos que desde sus escritorios quieren ordenar una sociedad legítimamente caótica, anhelando calles como las de Sidney, Viena, Montreal y Madrid, en parajes donde la pobreza y la informalidad por el estatismo es la regla; si fuera por ellos, implantarían la ley de prohibición de mendicidad con prisión; su sentido ideal altamente estético aborrece el comercio del mercado popular, la realidad. Se escandalizan cuando alguien crece por medio del comercio y contrabando, pero aceptan con normalidad que los gobernantes se enriquezcan a costa suya.Por justicia, los ciudadanos de bien condenarán estos actos y pedirán que los responsables sean castigados tal como establece la ley, pidiendo la renuncia de la intendente; tomando en cuenta todas las denuncias que viene realizando Marianela Montenegro contra la forma de actuar del alcalde y de quienes lo rodean, antes de que sigan plantando nabos en las espaldas de los cochabambinos.