Inspiradores. Sandra Alcázar y Rubén Jara se han convertido en la pareja más querida de la TV, con su participación en el reality Bailando por un sueño. Conocé su historia y su motivación

Ángela Calderón G. – EL DEBER –
Enfundados en sus trajes con brillos y lentejuelas lilas, la pareja conformada por Rubén Jara y Sandra Alcázar del Bailando por un sueño se prepara para la primera sesión de fotos y entrevista que realizarán juntos, concedida a Sociales&Escenas. El joven bailarín, de 25 años, todavía se ruboriza cuando tiene mucha gente a su alrededor, pero su famosa pareja, la presentadora de TV, se ha convertido en su mano derecha y en la persona que le da seguridad.
Hace tres meses, su participación en el reality de la Red Uno les cambió la vida sin imaginar la magnitud. Rubén es una persona con capacidades diferentes que se mueve en una silla de ruedas desde hace seis años, cuando sufrió un trágico accidente. En esa misma silla de ruedas ahora lucha y baila por conseguir su máximo sueño: un par de piernas ortopédicas que lo ayuden a regresar a su natal Potosí caminando.
“Las personas me decían que no iba a funcionar, que me iba a afectar, pero con Rubén hay una conexión muy especial. Dios lo puso en mi camino y se lo agradezco”, expresó Sandra, que en este tiempo experimentó alegrías y tristezas con su soñador, a quien considera un hermano.
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Por su parte, Rubén llamó la atención de los medios de comunicación el año pasado, cuando fue visto bailando con la fraternidad folclórica Tinku Tolkas de Huachacalla, en la entrada de Chutillos. En su silla de ruedas, realizaba las coreografías con una energía como ninguna. Reapareció este 2016 en la marcha de los discapacitados, y ahí un buen amigo (Óscar) le contó y lo incentivó a presentarse al casting de Red Uno.
“No sabía dónde estaba entrando ni lo que estaba haciendo, he llegado a finales en el casting y recién lo comprendí”, recuerda.
Ese sueño no tan lejano
Cuando Rubén perdió las piernas, también se quedó sin ganas de vivir. Pero el Señor tenía otros planes para él, que se recuperó rápidamente. “En mi mente decía, si puedo moverme, yo puedo más”.
Cuando salió del hospital, su hermano le compró una TV y le alquiló un cuarto para que viva. Al principio pensó que eso era una maravilla, pero los días pasaban y eran todos iguales. “Empecé a salir adelante por mí mismo porque mi hermano no quería sacarme a la calle, sentía vergüenza”, cuenta y confiesa que empezó a llenarse de resentimiento hacia su familia.
En esos días de soledad y hasta hoy, recuerda vívidamente aquella tarde en que un oscuro auto se le vino encima y lo arrastró más de 100 metros, mientras en su mente solo pensaba que no quería morir, por su madre, por su padre y por sus hermanos.
Por ellos mismos es que sueña con las piernas ortopédicas, pues su mamá no acepta su discapacidad, le dice que ella lo ha traído sano y llora cuando lo ve. “Está envejeciendo y está perdiendo la vista y me da mucha tristeza no poder estar con ella. Me dice, hijito, estoy ahorrando plata para tus piernas, porque algún día quiero verte parado”.
Su progenitora no sabe que su hijo participa en el ‘Bailando’, será una gran sorpresa; mientras que su padre, que sí está al tanto, lo llama seguido para contarle que lo extrañan en casa. Rubén lo consuela y con mucho positivismo y dulzura le dice que todo saldrá bien, pero cuando cuelga el teléfono llora.
“Agradezco a Dios por la vida que tengo, no tendré piernas pero tengo cabeza para pensar y un gran corazón para amar, eso es lo que me motiva ahora”, expresa.
También lo motiva a diario que tuvo la oportunidad de conocer a Nick Vujicic, el orador motivacional con discapacidad física, cuando brindó una conferencia en el país. Sus libros le han servido para trabajar en Potosí con personas que padecen distintos problemas. “Las sacábamos de sus casas porque vivian encerradas, las incentivábamos a ser parte de la sociedad”, contó.

Las críticas
Rubén y Sandra coinciden en que hay que informar sobre la discapacidad a mucha gente. “Para personas como nosotros es complicado salir a la calle, a mí me llevó años, he llorado, la gente me miraba con lástima, pero cuando me conocieron recién dijeron ‘qué capo ese tipo’”, asegura Jara.
Ambos contaron que cuando sus seguidores de las redes sociales supieron que la pareja tendría que bailar el ritmo del caño, pedían a la producción que ponga un reemplazo para Rubén. No obstante, Sandra y Rubén sorprendieron al público con su habilidad, y el caño se convirtió en el baile que les trajo más satisfacción e incluso tuvo alcance internacional, obteniendo una entrevista en el programa Al rojo vivo.
“Dios nos lo ha dejado para que sea ejemplo de vida y podamos aprender de él, está en en este mundo para cumplir algo y a mi lado. Me siento orgullosa de tener una pareja como Rubén”, concluyó Sandra
Fuente: sociales.com.bo