La comunidad guaraní que habita el centro de Brasil enfrenta una situación de abandono y violación de derechos permanente. Fue despojada de sus tierras y todos aquellos que reclaman su devolución son asesinados. La falta de respuesta del Gobierno los obligó a transitar un «genocidio silencioso».
De los más de 400.000 guaraníes que habitaban en Sudamérica cuando los españoles llegaron a fines del siglo XV y principios del XVI, sólo quedan 51.000 en Brasil. Ellos perdieron sus tierras en Mato Grosso do Sul y fueron reprimidos y asesinados cada vez que intentaron recuperarlas, publicó ‘Daily Mail‘.
Hacinados en precarias viviendas al costado de las rutas, los guaraníes aguardan que el Gobierno cumpla el compromiso asumido en 1993 de reubicarlos y que, hasta ahora, sólo quedó en promesas. Por eso, la comunidad descree de su cumplimiento. «El Gobierno no parece querer una solución pacífica», afirmó un miembro de la tribu a la publicación Intercontinental Cry. Además, lo acusó de buscar el «derramamiento» de su sangre. «Parece que el Gobierno y la justicia de Brasil quieren nuestra muerte», criticó. Por lo tanto, aseguró que si no se defienden ellos mismos seguirán padeciendo «hambre, sed, sufrimiento e injusticia».
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