Honduras: El diálogo está muerto, nadie lo quiere enterrar


image ZELAYA SE LEVANTA DE LA MESA DEL DIALOGO

Califica de ofensiva e insultante la última propuesta de Micheletti

TEGUCIGALPA JOAQUIM IBARZ – (ENVIADO ESPECIAL LA VANGUARDIA)

El diálogo para restituir a Manuel Zelaya en el poder está muerto, pero nadie lo quiere enterrar. Los delegados del presidente depuesto se levantaron de la mesa al considerar que la negociación está en "fase de evidente obstrucción y estancamiento" por la poca voluntad política del gobierno de facto. Aunque no se declaran rotas las conversaciones, no se volverá a la mesa hasta que el gobierno de facto presente una propuesta "seria y constructiva".



Manuel Zelaya rechazó una propuesta del presidente de facto Roberto Micheletti orientada a que su restitución se defina con base en informes del Congreso y de la Corte Suprema de Justicia, algo que calificó de "insultante".

"Nos piden que reconozcamos que no hubo golpe de Estado. Eso es ofensivo a la inteligencia e insultante a la indignidad. No estamos dispuestos a escuchar propuestas provocadoras y confusas destinadas a ganar tiempo. El tiempo que ganan los golpistas lo pierde Honduras, la democracia y nuestro pueblo ", dijo Víctor Meza, jefe de la comisión de diálogo de Zelaya.

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En un comunicado oficial firmado por Zelaya se destaca que Micheletti "debe asumir la responsabilidad política y la culpa histórica por impedir la culminación exitosa de este generoso esfuerzo de diálogo".

"Sin una salida pacifica y negociada, la crisis tiende a agudizarse. Lo que significa mayor convulsión social,  ingobernabilidad política y elecciones sin credibilidad y sin aceptación. No hay elecciones en marcha, hay un fraude electoral en marcha", recalcó Meza, quien además dijo que pedirán al Consejo Permanente de la Organización de Estados Americanos (OEA), que se reúne mañana en Washington "que se pronuncie sobre el estado de obstrucción y estancamiento en que ha caído el diálogo".

Meza comentó a “La Vanguardia” que utilizan el término obstrucción y no ruptura  para dejar abierta una puerta a posibles propuestas que “sean serias, respaldadas por una real voluntad política y provechosa para buscar una salida. Sin esos requisitos no hay posibilidad de sentarnos de nuevo a la mesa con ellas”.

Zelaya aún tiene una ligera esperanza de las  conversaciones paralelas fuera de la mesa puedan producir resultados inesperados.

Tras un fin de semana dedicado al análisis de las últimas propuestas, Micheletti hizo una oferta que complicó más la situación. Ya no pedía que fuera  el Congreso o el Tribunal Supremo quien tuviera la decisión final sobre la restitución de Zelaya en el poder. Quien debería sentenciarlo sería la propia comisión negociadora tras evaluar los informes en torno al derrocamiento de Zelaya que se pedirían a los poderes legislativo y judicial. La Corte Suprema ya dictaminó a primeros de julio que la expulsión de Zelaya del país no fue golpe de Estado “al haber sucesión constitucional”.

La propuesta de Micheletti no incluía plazos para el hipotético regreso de Zelaya a la presidencia pero abría un confuso escenario de negociación.

Micheletti ha demostrado gran habilidad en el arte de marear la perdiz, en perder y ganar tiempo, mientras se acercan los comicios del 29 de noviembre. Cuando el 7 de octubre empezó el diálogo entre los representantes de Zelaya y Micheletti se habló de que se buscaba una salida a la hondureña. Ahora, las negociaciones entre hondureños conducen a un callejón sin salida. Aunque se dice que hay acuerdo en el 95% de los puntos del Acuerdo de San José, el diálogo está peor que el día que comenzó.