La peor campaña electoral de todas


No se ha visto en los últimos procesos electorales una campaña tan mediocre como la que transcurre ahora. Sorprenden cada día las incoherencias de los binomios y la gente les corresponde con una lógica indiferencia.

eldeberTuffí Aré Vázquez ®®  Periodista de EL DEBER

Por un lado, el Presidente busca su reelección con la ventaja abrumadora que representa hacer proselitismo desde el poder. El eje de su campaña gira en torno a la inauguración de obras o al ruidoso anuncio de otras, acompañado de un poderoso aparato comunicacional y un llamativo gasto en propaganda. El candidato del MAS rehuye a debatir su programa de gobierno, como ocurrió en el último periodo electoral. En vez de confrontar su oferta con otras, prefiere organizar cumbres internacionales para sostener su popularidad con el apoyo de sus aliados. El entorno ‘evista’ trata de eliminar a sus adversarios desempolvando algunos procesos judiciales. Por si fuera poco, el masismo ha recurrido a la búsqueda de adhesiones simbólicas, pero inconsistentes, como la de los barra brava que hasta hace unos meses entonaban en el estadio Tahuichi cánticos contra Evo Morales.



Esto último es fatal. El MAS, que se autodenomina partido del cambio, reemplaza con esta iniciativa su línea supuestamente principista por una pragmática, a la que sólo le importa ganar votos. No se da cuenta de que así como fue fácil sumar ayer a los barra brava, es fácil que mañana éstos cambien de camiseta.

No menos pobre es la campaña de Manfred Reyes Villa, que ha girado sólo en torno a la victimización de su compañero Leopoldo Fernández. Para colmo, su último spot desnuda no sólo su carencia de ideas, sino la pobreza de sus arcas, cuando pide a la gente plata para la campaña.

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La de Samuel Doria Medina tampoco aterriza. Trata últimamente de corregir las vacilaciones del inicio de la campaña con la idea de su firmeza y con un papel ajeno al suyo: el de un político duro. Encima, opta por explotar electoralmente el sensible tema de su secuestro.

¿Y los demás binomios? Emplean el  tiempo en resolver sus propias improvisaciones que no les permiten ni siquiera completar sus listas de candidatos.

Si la campaña sigue tan pobre, el voto blanco o el nulo serán opciones, aunque, si se dan, sólo favorecerán al primero.