Para sorpresa de todos, el gobierno le está recortando ahora los recursos por coparticipación del IDH a las alcaldías o municipios. Con esto ya no nos queda dudas del método que está empleando el gobierno de Evo Morales para quedarse finalmente con todos los recursos que entran a las arcas del Estado: Comienza los recortes por un nivel de gestión territorial mientras engatusa al otro nivel poniéndolo a su favor haciéndole creer que le dará incluso más recursos y competencias, luego deja correr el tiempo y cuando cree conveniente se come al otro nivel y lo cocina sin que este tenga posibilidad de pataleo porque la división y la falta de unidad de acción ya se han convertido en males endémicos del país, amén del entreguismo y las voces embargadas de aquellos que vendieron su alma al diablo en primera instancia.
El círculo de la perversión está mellando considerablemente a todas las instituciones y organizaciones de los bolivianos. Nadie quiere creer que todo sigue el libreto de “primero cortaron una flor en el jardín, entraron a la casa, mataron al perro, se llevaron a los judíos (mestizos), a los sacerdotes, a los… y nadie dijo nada, hasta que vinieron por vos y ya no había nadie para que salga en tu defensa”.
El libreto no es nuevo, es tan antiguo como es la perversión del poder, los actores tampoco son nuevos, sino viejos tiranos, chupamedias y ambiciosos resucitados en una versión estelar de mala superproducción, fracasada y sin taquilla.
Ahora vienen por los municipios, como antes vinieron por las prefecturas y todavía dejan a las universidades en cuarto intermedio, sólo porque no es el tiempo de que los universitarios se levanten, hagan manifestaciones y no voten por el Masismo- Evismo.
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Antes mientras rompían el chanchito de las prefecturas engordaban con cheques venezolanos y promesas e ilusiones a los alcaldes y las alcaldías, y ahora por supuesto que todo se irá cayendo en la misma proporción y perspectiva del efecto dominó. Sin embargo ahora todavía algunos sectores empresariales juegan a los chanchitos jugando en el bosque mientras el lobo los deja corretear. Por supuesto que ya vendrá a tumbarles sus casitas de paja y entonces de un bocado… Todos conocen la historia pero les encanta recrearla una y mil veces, ya lo sabemos.
Por el momento podemos concluir que el gobierno está dando una prueba más de que no está en sus cálculos más remotos el que exista redistribución de recursos. Está haciendo todo lo que tiene que hacer para que el dinero de los bolivianos vuelva a la caja chica del Ejecutivo, desde donde podrá gastárselo y disparatearlo en campaña, en electoralitis, corruptitis y todos los itis que necesita para permanecer dictatorialmente en el poder.
Eso es señores, se están acabando las joyas de la abuelita, mientras muchos de ustedes siguen jugando a que el lobo no les tumbará la casita de un soplido.