El Estado Plurinacional de Bloquivia y Coquivia


Hubo una vez una república que se llamaba Bolivia, fundada allá por el 6 de agosto de 1825. Esa noble Bolivia desapareció a principios del Siglo XXI en el tráfago ocasionado por las crecientes plantaciones de coca y bloqueos de carreteras, impulsados por los mandantes de turno y con cada vez mayor número de adherentes, fenómenos ambos que le dieron un nuevo nombre compuesto al país: Bloquivia y Coquivia. Luego y como a los temporales gobernantes no les gustaban para nada las instituciones republicanas y querían  además alimentar la demagogia tribal que les daba fundamento ideológico, se inventaron lo de “plurinacional”.

Hubo dudas con respecto al flamante apelativo, pues ya en el reciente pasado hubo una fugaz pero tremenda ‘República de Bloquivia’ -terror de pasajeros, comerciantes y transportistas- que alejó a potenciales interesados en explotar los corredores interoceánicos, quienes -espantados por tanto bloqueo y corte de rutas- se dedicaron a construir obras más seguras y rentables en otros lugares del continente, como sucede actualmente con el llamado “Corredor Central” entre Chile y Argentina.

Finalmente y al estilo de algunos países con nombres compuestos como ‘Gran Bretaña e Irlanda del Norte’ o ‘Bosnia y Herzegovina’, se impuso nomás el de ‘Estado Plurinacional de Bloquivia y Coquivia’.



Sus dos lemas principales: “por mis caminos nadie pasa” y “coca hasta reventar”. Sus símbolos: una carretera bloqueada con piedras y hojas de coca en lugar de parques nacionales.

Se espera pronto que el flamante Estado solicite su incorporación a las Naciones Unidas, aunque hay dudas al respecto por su insistencia en reiterar como política oficial que “coca no es cocaína”, cuando todo el mundo sabe que la infusión de un simple mate de la dañina hoja ya nos asegura una sanción por dopaje de un organismo tan prestigioso y objetivo como sin duda lo es el Comité Olímpico Internacional. Ni hablar de masticar coca y otras prácticas igualmente nocivas para la salud. La cocaína fluye naturalmente de la coca, eso se ha comprobado científicamente, aunque lo nieguen sus ahora promotores.

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No le deseo larga vida al Estado Plurinacional de Bloquivia y Coquivia. Con todos sus defectos, prefiero el retorno a mi querida Bolivia republicana tradicional, retorno que espero se concrete tan pronto estas alquimias políticas culminen en un rotundo fracaso.

eldeber Dominicus en El Deber