Sólo el 6% de alimentos que venden en colegios es sano


El número de anaqueles dentro y fuera de las unidades educativas subió un 600% en cinco años. La mayoría se encuentra en Cotahuma y Max Paredes.Dulces, chocolates, frituras y otros productos que no aportan al desarrollo de los escolares inundan los quioscos. Sólo un 6% de la oferta es alimento saludable. En tanto, los puestos que venden estas golosinas se incrementaron en 600% en cinco años.Un niño en desarrollo necesita de seis comidas al día. Un desayuno, un alimento a media mañana, almuerzo, otra comida a media tarde, al anochecer y antes de dormir. Su organismo utiliza los nutrientes de cada comida.Sin embargo, un estudio hecho por la Alcaldía de La Paz reveló que los niños optan por comprar dulces, galletas, frituras, gaseosas y masitas. La responsable de la Unidad de Alimentación Complementaria Escolar (Unace), Gabriela Aro, dijo que a causa del consumo excesivo de esta comida “chatarra”, los menores tienen dos problemas de salud.“La desnutrición crónica llega a alrededor del 53% (de los escolares). Otro de los problemas es la malnutrición. Ésta se manifiesta con el sobrepeso y obesidad del 22%”, apuntó la nutricionista municipal.Como consecuencia, los escolares no llegan a la talla adecuada “porque no tienen los nutrientes que aporten al crecimiento de huesos, músculos y neuronas”.ProblemasMasitas blancas, azúcar y otros productos similares “son adictivos para los niños. Les levanta su ánimo y luego se los baja; el niño necesita más y más”, según la especialista.También se incrementó la venta de “fideítos con maní”, salchipapas, hamburguesas y otras variedades de comida rápida, que crean malos hábitos en los escolares. Los consumen cada día y producen sobrepeso. “Ellos se venden en el 90% de los colegios. Crean, además, hábito en el consumo de embutidos que no tienen muchas proteínas y sí aditivos químicos, como los nitratos, que son tóxicos”, explica Aro.Los dulces son otro problema. Todos los escolares llegan a consumir entre uno y cuatro dulces al día. Éstos desportillan el esmalte de los dientes y producen caries. Además, como tienen 100% azúcar, satisfacen a los menores y luego pierden el apetito.Los comerciantes son creativos con su oferta. Por temporadas sacan nuevos productos y con envases llamativos. En dulces hay variedades como los picantes, los que pintan la boca, los que revientan, los ácidos y otros.IncrementoEl número de quioscos cercanos o dentro de los establecimiento educativos se incrementó en 600% en los últimos cinco años. Una cuantificación hecha por la Alcaldía detalla que en 2005 había 214 de éstos. Esta cifra llegó, hasta 2010, a 1.346. La mayor parte de ellos se encuentra en los macrodistritos Cotahuma y Max Paredes, con el 21% y el 20%, respectivamente.Los comerciantes aseguran que no llegan a ofertar más alimentos saludables -como las frutas, jugos o ensaladas- porque “no se venden”.Fuente: Página Siete.