Evo pierde un ‘hermano’ y su blindaje político frente a las crisis


Hugo Chávez fue uno de los primeros en creer en Evo fuera de Bolivia. Lo apoyó, lo hizo internacional y luego fue su amigo en los momentos más difíciles para el líder indígena. Después, Morales contribuyó al socialismo del siglo XXI con la vertiente indígena.

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Cristina Fernández, José Mujica y Evo Morales ante el féretro de Hugo Chávez.



EL DEBER

La madrugada del 25 de abril de 2003, Evo Morales conoció a un amigo. Había sido elegido para hablar con Hugo Chávez de entre varios líderes de movimientos populares que habían llegado a Caracas para apoyar la ‘revolución bolivariana’, pocos meses atrás golpeada por una intentona de golpe de Estado. Acompañado de la ecuatoriana Blanca Chancoso y el hondureño Rafael Alegría, que después fue candidato a la presidencia de su país.

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Era como la una de la madrugada y Chávez le habló a Morales: “Evo, cuídate, que te queremos vivo”, le recomendó.

Así recuerda el primer encuentro entre Morales y Chávez una persona que estuvo cerca de Evo cuando crecía políticamente. Ahora prefiere no aparecer en público, pero asegura que las lágrimas que derramó el presidente boliviano por su par venezolano fueron honestas. “Lo quería como a un hermano mayor. Su relación era muy cercana, hablaban por teléfono casi a diario. Una vez me dijo que sin el apoyo de Chávez y de Fidel hubiese renunciado a los tres meses de asumir la Presidencia”.

Rafael Archondo, comunicólogo que trabajó en la delegación boliviana ante la ONU, considera que el contacto entre Chávez y Evo tuvo como intermediario a Cuba. Morales no era el líder de los movimientos sociales en ese momento, sino que Felipe Quispe era el que movilizaba masas, desde la guerra del agua hasta la guerra del gas. La fuente que prefiere el anonimato asegura que Evo comenzó a crecer en discurso y plataforma de demanda desde ese momento. Hasta entonces, Morales era reivindicación cocalera y campesina, pero comenzó a interesarse en temas como la lucha contra el Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA) y discursos más internacionalistas que ese momento esgrimía Chávez.

Tampoco se convirtió en el embajador del chavismo en Bolivia. Ese título lo ostentaba Cristina Corrales, recuerda Archondo.

image Contactos cercanos

Bolivia fue un polvorín entre 2003 y 2005 y el único que capitalizó políticamente el descontento fue Morales. Sus viajes y presencias internacionales se multiplicaron como líder de la oposición boliviana a tal punto que llegó tarde a la revuelta que terminó con la renuncia de Mesa y tuvo que unirse a la movilización con una marcha desde Chapare.

A partir de allí, Evo vio al alcance el poder y no perdió la oportunidad. Chávez lo llevó a Argentina para la contracumbre de Las Américas y le dio palestra en el estadio de Mar del Plata en plena campaña electoral.

La fuente que prefiere el anonimato, Archondo y Pablo Stefanoni, periodista y economista que trabajó en Palacio, consideran que no hubo financiamiento de Chávez a la campaña de Evo. Stefanoni dice que había bastantes recursos del fondo de ayuda estatal a los partidos políticos; Archondo explica que la de 2005 fue una campaña austera, y la fuente asegura que en esa elección se le exigió a cada candidato que pague su campaña.

Evo no pudo contener las lágrimas cuando se enteró de la muerte de su amigo a través de una llamada telefónica. Ese día partió a Caracas.