Crónico déficit de producción de gas en Bolivia


Álvaro Ríos*alvaroriosDice un famoso adagio de la jerga de los hidrocarburos: “País que no mantiene exploración está condenado a cortar exportaciones y/o terminar importando”. No es suficiente contar con un potencial geológico, sino también saber generar condiciones esenciales para que la inversión en exploración y explotación pueda darse y llegar a los mercados oportunamente. Por las condiciones físicas del gas natural, algunos entornos para este energético son mucho más exigentes que el caso del petróleo.Este denominado circuito virtuoso exploratorio, al margen de la geología, está compuesto por mercados/inversión/precios/condiciones. Canadá es probablemente uno de los mejores ejemplos sobre cómo llevar adelante este circuito, que por varias décadas ha desarrollado su potencial de gas natural para su creciente mercado interno, para también crecientes exportaciones y para valor agregado en la petroquímica.El circuito virtuoso exploratorio ha sido frecuentemente cortado a través de los años en nuestra nostálgica América Latina. En la actualidad, por ejemplo, Argentina importa ingentes cantidades de gas natural, pese a tener enorme potencial convencional onshore y offshore y más recientemente no convencional. Más patético aun es el caso de Venezuela, que pese a tener dantescas reservas de gas asociadas y no asociadas, está importando el energético de Colombia y en breve terminara importando GNL. Muy probablemente del imperio.Todos los escenarios posibles señalan que Bolivia, al haber cortado este virtuoso circuito, entrara en un déficit crónico de producción de gas natural a partir del año 2015. Bolivia no podrá atender simultáneamente los contratos de exportación a Brasil, Argentina y su creciente demanda interna. Desde hace básicamente una década que la exploración en Bolivia es tremendamente incipiente para contrarrestar una creciente demanda.La demanda contratada el año 2015 estará muy cercana a los 63 MMMCD (Millones de Metros Cúbicos Día) y habrá producción suficiente de reservas con desarrollo de 60 MMMCD. Si introducimos los recursos contingentes y prospectivos (léase Incahuasi y otros), la producción estará cercana a los 61 MMMCD. El mejor de los escenarios arroja un déficit de 2 MMMCD y el peor deja un déficit de 3 MMMCD el 2015.Si nos proyectamos al 2020 la demanda estará situada cerca a los 77 MMMCD y la oferta con desarrollo estará en 39 MMMCD. Si incorporamos los recursos prospectivos y contingentes, la producción podrá alcanzar ese año cerca a 54 MMMCD. Ese año, el déficit en el peor de los escenarios es cercano a los 38 MMMCD y en el mejor de los casos introduce un déficit de 23 MMMCD.Al 2022 cuando concluya el contrato con Brasil, con gas pagado pero no entregado, el déficit para el mejor escenario es cercano a los 27 MMMCD y el déficit para el peor escenario es de 47 MMMCD.Todos conocemos que en Bolivia hay gran potencial de gas natural en la faja Subandina que puede llegar a los 50 o 60 (Trillones de pies cúbicos). Por lo tanto la geología no es el problema. Asumamos por un momento que Bolivia es Canadá y que se cuentan con las condiciones de seguridad jurídica, recursos humanos, financieros y tecnológicos para un desarrollo exploratorio masivo tendiente a paliar el crónico déficit. Se necesitaría entre a 3 a 5 anos para llegar a las declaratorias de comercialidad y entre 7 a 10 años para iniciar nueva producción.Pero Bolivia no es Canadá y requiere de un nuevo modelo petrolero que va de la mano de: Una nueva Ley de Hidrocarburos que reglamente la Constitución Política del Estado, nuevos incentivos, nuevo modelo de contrato, nuevo marco regulatorio, renovación del contrato con Brasil y hasta un nuevo YPFB con quien asociarse. Si esto se hace eficientemente el déficit de gas podría revertirse recién a partir del año 2021/2022 cuando el mejor de los escenarios nos señala que la demandan excede a la producción en casi 27 MMMCD para el mejor de los casos y 47 MMMCD para el peor de los casos.Mientras, en los próximos cinco a diez años no nos queda más que ver una declinante producción, con muy probable incumplimiento de contratos (con las penalidades que ello puede conllevar) y/o recortes en la demanda interna. Moraleja: No hay que romper el virtuoso circuito exploratorio.* Actual Socio Director de Gas Energy y DrillinginfoEl Día – Santa Cruz